7 de noviembre: ¿Día de la Democracia o del inicio de la transición democrática?

Randall Arias S.
Director Ejecutivo
FUNPADEM

Desde el año 1942, el Congreso de Costa Rica dispuso que el 7 de noviembre se conmemore el Día de la Democracia, para recordar la gesta cívica de un grupo de personas que se manifestaron en contra de la posibilidad de que no se respetara la voluntad popular en la elección presidencial de 1889.

Ese díaun grupo de simpatizantes de José Joaquín Rodríguez, candidato del Partido Constitucional Democrático, se organizaron[1] para protestar ante las autoridades del Gobierno de Bernardo Soto porque se decidió nombrar al candidato oficialista Ascención Esquivel, quien también era el Segundo Designado (equivalente al Primer Vicepresidente actual), en lugar del candidato opositor que había obtenido la mayoría de votos. Esto permitió que Bernardo Soto desistiera de esa intención, y nombrara, en su lugar, al Tercer Designado, Carlos Durán, quien gobernó durante un período de transición hasta que, finalmente, tomó posesión el candidato vencedor.

Mucho se ha escrito, celebrado y cuestionado acerca de la validez histórica de tomar esta fecha como el “inicio” de la Democracia Tica. Hay tesis que van desde que a partir de entonces somos una Democracia, hasta las más “exigentes” que señalan que apenas entonces se inició una larga transición democrática que culmina apenas en 1975.

Y, en el medio, hay otras tesis que plantean puntos intermedios, como por ejemplo la que surge como “origen heroico” de la Democracia en virtud de la Guerra Civil de 1948, en virtud del “rescate de la pureza del sufragio” y que entonces ubica el inicio de nuestra era democrática en ese momento. Sin embargola misma tesis señala sus propias deficiencias: la Guerra Civil se da por las debilidades del sistema electoral que hasta entonces contenía, sistemáticamente, vicios de falta de transparencia. Estos derivados principalmente del poder que tenía el Congreso como árbitro final electoral, así como de las debilidades de un sistema de Partidos Políticos que apenas empezaba a germinar.

Regresando a las tesis “idílica” y “realista” de la Democracia, la primera es parte del discurso general, teniendo como clara manifestación la celebración que hizo el exPresidente Oscar Arias durante su primer mandato (1989), para celebrar los 100 Años de la Democracia en Costa Rica. Es claro que esto no es así, bajo estándares teóricos básicos de Democracia (poliarquía de Dahl), ya que, como mencionamos antes, hasta 1948 no habían garantías plenas de transparencia y competencia electoral. Además, en 1889 la ciudadanía era muy restringida, ya que solamente un 12,7% de la población podía votar y de forma indirecta: era una elección de segundo grado, en donde solo unos pocos hombres (las mujeres estaban totalmente excluidas del voto), mayores de 21 años (la mayor cantidad de defunciones en la población se registraban entre los 20 -50 años), que supieran leer y escribir (el nivel de alfabetismo era de 14%), y que tuvieran propiedades por al menos doscientos pesos o un ingreso anual de doscientos[2] podían ser “electores” o delegados.

Demografía electoral
Elecciones 1889
Costa Rica

Población Total

Electores inscritos
(electores de segundo grado)
225.335

27.306 (12,7%)

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del Censo Nacional de 1885, Anuario Estadístico Nacional y Elecciones y democracia en Costa Rica, 1885-1913

Es importante recordar que el voto directo en Costa Rica (ya no por medio de delegados, como el modelo de los Estados Unidos) se logra hasta el año 1913, mientras que el voto secreto se logra hasta 1925. Hasta este último año, el voto era público, con lo cual los gamonales de entonces y líderes políticos ejercían control y presión sobre la forma en que votaban sus subordinados (fueran peones o funcionarios públicos), viciando por supuesto la voluntad individual del votante.

Tenemos entonces que en realidad el 7 de noviembre de 1889 se inicia una nueva etapa política en donde las elecciones se convierten en el mecanismo para definir los cambios de Gobierno, ya que antes eran elecciones simbólicas cuando no el uso de los golpes de Estado para definirlo (durante la segunda mitad del siglo XVIII hubo, en promedio, un golpe militar cada década). A partir de entonces, y a pesar de la imperfección del sistema electoral básicamente controlado por el Poder Ejecutivo (definición de distritos y Juntas Electorales), las elecciones empezaron a ser cada más competitivas y menos un ritual pueblerino, aunque carecían de igualdad y transparencia.

Es precisamente después de 1948 que se toma plena conciencia en los líderes políticos de entonces en cuanto a la urgencia de contar con un Poder Electoral (Tribunal Supremo de Elecciones) autónomo para dirigir los procesos electorales y resolver según la voluntad popular expresada en las urnas. Sin embargo, esto no fue suficiente, ya que si bien se contaba ya con una institucionalidad democrática mínima para administrar transparentemente el sufragio, no se cumplía aún con un requisito final y fundamental: la plena inclusión de toda la ciudadanía.

Faltaba aún, entonces, dos inclusiones: en primer lugar las mujeres, que hasta el año 1950 ejercieron por primera vez el voto (nuestra “democracia” excluía, hasta entonces, a la mitad de la población); y luego, como supuesto de plena competencia pluralista e igualdad política, los partidos políticos que la Asamblea Legislativa considerara “antidemocráticos” no podían participar. Esta prohibición, contenida en el párrafo segundo del artículo 98 de la Constitución Política de 1949, estuvo vigente hasta 1975, y era hecho a la medida de los Partidos “Comunistas”.

Después de 1949, los partidos comunistas (al margen del nombre oficial) enfrentaron dos nuevas circunstancias adversas: eran, primero, los “perdedores” de la Guerra Civil, junto al Calderonismo Republicano, y, luego, eran los enemigos ideológicos de Occidente con el inicio de la Guerra Fría.

Por ello, y siguiendo aquí la tesis de la Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia del Programa Estado de la Nación (2001), la Democracia plena en Costa Rica, aquélla cuyas elecciones no sólo son libres y competitivas, sino además que no excluyen a ninguna persona ni Partido Político, apenas inicia en 1975 cuando se deroga ese odioso párrafo segundo del artículo 98 de la Constitución Política. Es hasta entonces que finaliza una larga transición democrática que inicio desde 1989 con la apertura y liberalización del régimen autoritario republicano que surge después de la Independencia en 1821.

Y si algo sirve de mal consuelo, bajo este parámetro los Estados Unidos, por ejemplo, en virtud de las exclusiones de su población negra, no logra ser democracia plena sino hasta la década de los años sesenta del siglo pasado (apenas una década antes que Costa Rica), gracias a las luchas del movimiento por los Derechos Civiles.

No obstante lo anterior, lo cierto es que el 7 de noviembre es el día en que oficialmente en Costa Rica se celebra la Democracia, y ese solo hecho, en sí mismo, tiene enorme valor para un país que se enorgullece, identifica y distingue por su sistema democrático. Cuándo inició realmente la Democracia plena en el país será siempre objeto de debate y dependerá, finalmente, de la concepción y enfoque teórico sobre la democracia.

Pero más allá de estos debates técnicos, es muy sano para un país celebrar al margen del motivo, ser democrático, y por sobre todo, es una excelente ocasión para que reflexionemos acerca del valor, sentido y retos de la Democracia, así como para que en las escuelas y colegios de todo el país se fortalezca la formación cívico-democrático de nuestra niñez y juventud. Esa necesaria formación cívica de quienes nos gobernarán en el futuro, en el marco precisamente, de la Democracia.

Y sirve finalmente, para recordar, que la Democracia es una construcción permanente y nunca acaba, también frágil, y que al menos a Costa Rica le tomó un siglo y medio de vida independiente para construir y que actualmente nos toca, a todas las personas que la habitamos, fortalecerla y mejorarla.


Bibliografía

Programa Estado de la Nación (2001) Auditoría Ciudadana sobre la calidad de la democracia. Disponible en: http://www.estadonacion.or.cr/otras-publicaciones-pen/investigaciones-especiales-pen/auditoria-ciudadana-publicaciones

Centro Centroamericano de Población (s.f) Resumenes Estadísticos 1883-1910 . Disponible en http://ccp.ucr.ac.cr/bvp/re_1883-1910/resumen01.pdf

Molina, I. (2001) Elecciones y democracia en Costa Rica, 1885 1913. Disponible en: http://www.cedla.uva.nl/50_publications/pdf/revista/70RevistaEuropea/70_IvanMolina.pdf


[1] Se estima incluso en 7.000 personas, lo cual sería una enorme multitud par la población de entonces.

[2] A inicios de 1870, un peón agrícola ganaba entre 25 y 20 pesos mensuales.

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