El 2014 fue otro mal año para la Democracia en América Latina

Por Randall Arias
Director Ejecutivo
FUNPADEM

Esa es la triste conclusión a la que llega el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-LAT) 2014. Éste índice es realizado anualmente desde el 2002 por la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y Polilat, es la medición más sistemática de la democracia en la región. Analiza desde cuatro dimensiones los 18 países latinoamericanos, con dos excepciones: Haití y Cuba, que sigue siendo una dictadura.

El Informe del 2014, con resultados obtenidos hasta diciembre del 2013, evalúa a los países de la región a partir del cumplimiento de atributos de admisión o de la democracia formal. Estos constituyen una condición mínima a partir de la cual un país entra al ranking regional. Si un país supera este umbral mínimo, se valoran las siguientes cuatro dimensiones:

  • Dimensión I: “Democracia de los ciudadanos”, la cual evalúa el respeto de los derechos políticos y las libertades civiles.
  • Dimensión II: “Democracia de las instituciones”, que valora la calidad institucional y la eficiencia del sistema político.
  • Dimensión III: “Democracia social y humana”, la cual analiza la capacidad para generar políticas que aseguren bienestar y desarrollo humano.
  • Dimensión IV: “Democracia económica”, que valora la capacidad para generar políticas que aseguren la eficiencia económica.

Vemos que las dos primeras dimensiones miden la democracia clásica en cuanto al respeto de derechos políticos, libertades civiles y calidad y eficiencia del sistema político. Mientras que las últimas dos miden condiciones más profundas de la democracia en el plano social (desarrollo humano) y económico (rendimiento económico). Para cada dimensión existe una batería de indicadores “duros”, tomados de diversos informes independientes a este Índice. Por ejemplo, las mediciones de Freedom House para las primeras dos dimensiones, las mediciones de transparencia y corrupción de Transparencia Internacional (TI), o los datos oficiales de los países en términos de indicadores sociales y económicos.

Uno de los aspectos más destacados de los resultados del Índice para el 2014, y que ha sido una constante en lo que va de la presente década, es la variable de “Condicionamiento de las libertades y derechos por hechos de inseguridad” (se mide por medio del indicador universal de tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes). Este indicador, junto a los de desempeño social y económico son los que provocan que el promedio del Índice para la región haya disminuido en el 2014.

El 2014 mantiene la tendencia negativa que presenta la región en materia democrática desde el 2009 cuando se alcanzó el mayor puntaje en el Índice, con la excepción del 2012 que tuvo una mejoría. En el 2009 el promedio regional fue de 5.238 puntos, mientras que en el 2014 fue de 4,602 puntos, representando una caída del 6%.

El 2014 presenta el valor bajo desde que se realiza el Informe (2002).

El Informe regional señala tres factores como la causa de esta descenso:

  1. La mayoría de los países retroceden en el Índice en relación con los que mejoran: 12 países retroceden y sólo 6 mejoran.
  2. La peor puntuación en el Índice del 2014 (Guatemala: 0,876 puntos) es la más baja que obtiene un país desde el 2002 cuando inicia esta medición. Esto tira a la baja el promedio regional.
  3. Los promedios de las cuatro dimensiones del Índice tuvieron una desmejora con respecto al año anterior.

El Informe regional señala que este mal rendimiento democrático, especialmente en las dimensiones sociales y económicas, se da aún cuando termina un período de bonanza económica; debido principalmente al aumento de los precios en los commodities que coloca la región en el mercado internacional. Esta es una pésima noticia, no sólo porque no se logró traducir esa bonanza en materia social y económica (salud, educación, desempleo, pobreza en lo social, y libertad económica, PIB per cápita PPA precios, brecha de ingresos, inversión y porcentaje de deuda sobre el PIB en lo económico), sino, porque las perspectivas al respecto son más bien negativas para los próximos años.

Estos son los resultados generales de la región. El Informe del 2014 hace un análisis especial por subregiones (Cono Sur, América Andina, América Central y Megapaíses – Brasil y México), cuyos resultados serán analizados la próxima semana, con énfasis en los resultados para América Central.

Como conclusión, es importante recordar que la región inició este Siglo con la esperanza de una era inédita de paz y democracia en toda su historia. Sin embargo, conforme avanza el Siglo las perspectivas para la democracia siguen siendo negativas, lo cual confirma el Índice de Desarrollo Democrático del 2014 de la KAS y Polilat.

Y a ello no sólo contribuye el deterioro de libertades y derechos civiles, así como el rendimiento institucional en lo social y económico, sino de forma especial la violencia que azota la región. Esta condición nos quita la paz cotidianamente, amenaza cada vez más la frágil estabilidad democrática y revierte el inconcluso proceso de consolidación democrática en la región.

Ya sabemos que los resultados del Informe para el 2015 no serán mejores que los del 2014. Lo peor es que no hay perspectivas de mejoras generales y sostenidas en las cuatro dimensiones del Índice de desarrollo democrático en América Latina.

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