La Democracia en América Central continúa siendo de nivel bajo o mínimo

Randall Arias S.
Director ejecutivo 
FUNPADEM

La semana pasada comentábamos los resultados generales del Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-LAT) 2014, que realiza anualmente, desde el 2002, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y Polilat (http://www.idd-lat.org/2014/). Tristemente se mantuvo la tendencia negativa que presenta la región en materia democrática desde el 2009, resultando el 2014 con el valor más bajo del Índice desde que se realiza el Informe.

El Informe del 2014 incluye una valoración de los 18 países latinoamericanos, con la excepción de Cuba y Haití, por subregiones: Cono Sur, América Andina, América Central; así como de dos “megapaíses”, Brasil y México. En el caso de América Central, que incluye a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la República Dominicana, sus resultados generales para el 2014 señalan que Costa Rica continuó en el nivel alto (junto a Uruguay y Chile), siendo el único país de la región que históricamente ha estado en ese lugar.

El Salvador se ubica en esta medición en el nivel medio de Democracia, con una variación histórica entre el nivel de baja intensidad democrática y el medio. Luego se encuentra Panamá, que ha oscilado en los 12 años del Índice entre los niveles alto y medio, y cuyo resultado para este año es el peor de toda la serie, acercándose a los niveles bajos del ranking. Al ser una medición que incluye hasta diciembre del 2013, evalúa a la Administración Martinelli, y no la actual de Varela, que inició en julio del 2014.

Siendo que sólo Costa Rica (nivel alto de Democracia y tercero de toda la región), El Salvador y Panamá (con niveles medio y ubicados de séptimo y octavo en el ranking respectivamente) se encuentran arriba del promedio regional del Índice, los restantes cuatro países de la subregión se ubican en los niveles bajo y mínimo de Democracia, colocándose en los últimos lugares de este ranking democrático, junto a Venezuela (lugar 15 de 18).

Nicaragua (14), Honduras (16), República Dominicana (17) y Guatemala (18) históricamente se han ubicado en los niveles bajo y mínimo de Democracia de este Indice de la KAS y Polilat, y nunca han estado por encima del promedio regional. Mientras el puntaje promedio de toda la región para el 2014 fue de 4.602 puntos, América Central apenas alcanzó 3.612 puntos, y esto con el efecto positivo que generan Costa Rica, Panamá y El Salvador.

Peor aún, República Dominicana y Guatemala siempre han ocupado los últimos lugares del ranking desde que se hace en el 2002, estando en los niveles mínimos de Democracia. Y para agravar la situación, Guatemala registró en esta medición del 2014 el peor puntaje para todos los países de todos los informes, con 0,876 puntos, representando una caída del 68%. República Dominicana baja en su puntaje un 42% y Honduras un 39% (no evalúa aún el período del Presidente Hernández, quien asumió el poder en enero del 2014, siendo que el informe analiza hasta diciembre del 2013).

En general, América Central alcanza los peores resultados en dos de las cuatro dimensiones del Índice[1]: en cuanto a desempeño social y económico. Y a esto debemos sumarle los ya conocidos niveles de violencia del Triángulo del Norte (que se mide en la primera dimensión con el indicador “Condicionamiento de las libertades y derechos por hechos de inseguridad”), y que además tiene 4 de las 50 ciudades más violentas de todo el mundo. Por ejemplo en la dimensión social, históricamente, con la excepción de Costa Rica y Panamá, todos los demás países se han ubicado en los niveles de bajo y mínimo desarrollo democrático. Algo similar sucede en la dimensión económica, donde también El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Guatemala se ubican por debajo del promedio regional.

No debemos olvidar que Centroamérica inició este Siglo con la esperanza de la Paz y la Democracia luego de los Acuerdos de Paz de Esquipulas, superando décadas de enfrentamiento armado de tinte ideológico. Sin embargo, hoy, esa promesa democrática parece desvanecerse poco a poco, en medio de la violencia que nos azota, especialmente en el Triángulo Norte.

Y esto se debe, como comentábamos la semana anterior, no sólo al retroceso en materia de libertades, derechos civiles, rendimiento institucional en lo social y económico, sino principalmente a la violencia que azota la región, que nos hace vivir en permanente zozobra y temor. Esto nos debe llevar a una reflexión de fondo: ¿son viables nuestras democracias, en el largo plazo, en medio de tanta violencia cotidiana y con un pobre desempeño social y económico?

[1] El Índice considera cuatro dimensiones: “Democracia de los ciudadanos” en cuanto respeto de los derechos políticos y las libertades civiles; “Democracia de las instituciones” como calidad institucional y la eficiencia del sistema político; “Democracia social y humana” entendida como la capacidad para generar políticas que aseguren bienestar y desarrollo humano; y “Democracia económica” en cuanto capacidad para generar políticas que aseguren la eficiencia económica.

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