Centroamérica se rearma

Daniela Brenes Araya
Pasante del Programa de Prevención de la Violencia y Seguridad
FUNPADEM

El pasado 10 de febrero el Ejército de Nicaragua anunció la compra de varias aeronaves caza interceptoras a Rusia, destinadas según lo informado por el general de brigada Adolfo Zepeda, al combate del narcotráfico en el espacio aéreo del país.

Ante las especulaciones de que las fuerzas armadas colombianas buscarían reforzar su poder de fuego aéreo, como reacción a lo anunciado por Nicaragua, el jefe militar aclaró que estos aviones eran una adquisición “defensiva” y que de ninguna manera eran aviones de ataque, agregando que “Nicaragua no constituye amenaza para ningún país”. (EFE, 2015)

Esta situación plantea el resurgimiento de la carrera armamentista en Centroamérica, un negocio justificado con la alta penetración del crimen organizado en la región. Los países centroamericanos se han convertido en un importante cliente de la industria armamentista mundial y también en receptores de grandes donaciones militares.

Durante el año 2009 Rusia suministró a Nicaragua dos helicópteros Mi-171, además desde ese año ha entregado al país centroamericano ayudas militares por más de 26,5 millones de dólares. En el 2012 se anunció en Nicaragua la compra a Rusia de armas, uniformes y vehículos blindados para uso de la Policía Nacional Civil nicaragüense.

Pero no solo es Rusia quien provee a los países centroamericanos de armamentos. De acuerdo a estudios realizados por la Oficina de Washington sobre América Latina, en el período 2007-2012, Estados Unidos entregó más de 247,7 millones de dólares a Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica para gastos militares y policiales.

Carrera armamentista y combate de la pobreza. Centroamérica es una región caracterizada como una de las más violentas del mundo, su tasa de homicidios “ha llegado en algunas etapas a 44 por cada 100.000 habitantes” (Meléndez, 2015). La tasa de homicidios centroamericana es una de las más altas del mundo (11 veces por encima del promedio internacional).

Además de sus problemas de inseguridad, el asunto de la profunda desigualdad social y la pobreza también son temas centrales en la región. Es por esto que la pretensión del ejército nicaragüense ha sido señalada por diversos medios y organizaciones, ya que los aviones son de alto costo y no constituyen una necesidad para Nicaragua.

Esta decisión nicaragüense ha generado también reacciones en el ámbito internacional; Honduras, Colombia y Costa Rica han mostrado su preocupación ante la intención de Nicaragua de adquirir este tipo de aviones, ya que han señalado que no son aptos para el combate del narcotráfico.

Costa Rica informó además en los últimos días que planteará su incomodidad por el asunto de los MiG-29 ante el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), ya que las prioridades de la región en este momento son el desarme y la lucha contra la pobreza.

Conflictos Regionales. Otro de los temas que se derivan de esta carrera armamentista en Centroamérica tiene que ver con viejas disputas por el control aéreo militar del istmo.

Dos ejemplos de esta situación son, en primer lugar, el envío de 60 helicópteros militares por parte de Rusia durante las guerras entre guerrillas izquierdistas apoyadas por Cuba y la Unión Soviética y ejércitos amparados por Estados Unidos que se dieron en la década de 1980. También el apoyo de Estados Unidos y Brasil, en la segunda mitad del siglo XX, a Honduras con el fin de que fuera la principal fuerza área en la región.

En la actualidad los países argumentan nuevas amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado para justificar sus compras militares en lo que llaman una repotenciación de sus capacidades. Sin embargo, para algunos países de la región este no es un tema fuerte para justificar la compra de armamento militar, principalmente porque este puede ser una amenaza al balance de fuerzas y a la pacificación que se había logrado en la región después de los Acuerdos de Paz en los años noventa.

De cara a esta cruda carrera armamentista centroamericana es importante examinar la política de militarizar el combate del narcotráfico, ya que se ha demostrado su fracaso en otros países de América Latina. Además esta situación, genera una “amenaza latente” en la región y motive otros países centroamericanos a armarse ocasionando desestabilidad en la región.

 


 

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