Paz y seguridad para la niñez y juventud centroamericana

Natalia Mocciaro
Estudiante de la Universidad SUNY Brockport NY
Pasante FUNPADEM

Según Vision of Humanity, Centroamérica es una de las regiones más violentas en el mundo donde ocurren la mayoría de homicidios a nivel mundial. La violencia se traduce en “guerras” entre pandillas, el tráfico de drogas, y conflictos de fronteras. Según este estudio, los países que tienen algunos de los porcentajes más altos del mundo de homicidio son México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, la Republica Dominicana, Panamá, Ecuador, Colombia, Venezuela, y Bolivia [1]. Esto es más de la mitad de Latinoamérica en total!

Para ponerlo en perspectiva, en el 2014, la organización In Sight Crime mencionó que “For the Americas, beyond the revelation it has now superseded Africa as the world´s most violent region, there were few surprises, with the report reinforcing the common image of a region racked by organized crime-driven violence further complicated by high levels of impunity. Perspectives on the role of organized crime are particularly relevant to Latin America and the Caribbean, as well as the effectiveness and capacity of the criminal justice system and the efficacy of schemes based around social inclusion in addressing violence” [2].

Según este informe, de los 437.000 homicidios que ocurrieron en el mundo en 2012, 36% fueron en las Américas, con concentración principalmente en Honduras (cual fue el país más violento del mundo del 2012 hasta 2014), seguido por El Salvador y Guatemala [2]. Cómo ciudadana estadounidense, esta situación me llama la atención y me hace cuestionarme ¿por qué existe tanta violencia en esta parte del mundo? ¿Por qué la paz ha sido y es tan difícil de implementar y prosperar en Centroamérica? Son los tipos de preguntas que me han inspirado a realizar mi pasantía en FUNPADEM.

En general, tengo gran interés en las culturas, las raíces, y la estructura de Latinoamérica. Creo firmemente que es una de las partes más ricas del mundo en términos de identidad e historia. Sin embargo, el tema de la paz y la seguridad queda debiendo en la región. En gran proporción, el problema de la violencia es por las dinámicas del crimen organizado, el tráfico de drogas, y la participación creciente de los jóvenes en las pandillas. Un artículo escrito por el UNHCR (the UN Refugee Agency) explica que muchos inmigrantes, principalmente la niñez, están saliendo de sus países para buscar refugio en los Estados Unidos, a causa de la violencia y las maras. Este proyecto de investigación se llama Children on the Run, y alerta sobre el número creciente de los niños y niñas centroamericanos que migran solos para escapar de la persecución y opresión de las maras en sus propios países.

Lo anterior, se agrava si analizamos el número de niños y niñas que viajaron solos a la frontera de los Estados Unidos; desde el año 2011 esta estadística se duplicado año tras año. Para este año, los Estados Unidos estimaron recibir 60.000 niños y niñas centroamericanos migrantes por el tema de seguridad, cifra que casi se ha completado en apenas 6 meses de lo que llevamos de este año. Como explica el informe de UNHCR “As crime and violence have increased dramatically in Mexico and Central America in recent years, UNHCR has tracked a notable increase in the number of asylum-seekers—both children and adults—particularly from El Salvador, Honduras and Guatemala lodging claims in the region” [3]. Y aún es más triste, si convertimos estas “simples cifras” en testimonios de personas reales, cómo el caso de un joven hondureño de 17 años, que huyó de su país simplemente para asegurar su vida: My grandmother is the one who told me to leave. She said: ´If you don’t join, the gang will shoot you. If you do, the rival gang or the cops will shoot you. But if you leave, no one will shoot you´”. Imaginasen si multiplicamos estas historias de vida por 60.000 personas!

Por eso, no habrá desarrollo para la niñez y la juventud centroamericana si persiste la violencia en la región. Las personas jóvenes en la región, principalmente las del Triángulo Norte, no tienen muchas opciones para futuro y la realidad es que cualquier cosa que elijan: unirse o no unirse a las pandillas tendrán siempre consecuencias negativas: siendo su propia vida el mayor sacrificio.

Pero, ¿Cuál es la solución? La realidad es que no hay una fórmula simple para eliminar la violencia en una región caracterizada por múltiples conflictos y con antecedentes pocos alentadores en paz y seguridad. Sin embargo, organismos internacionales como el Banco Mundial han realizado algunas recomendaciones, que con voluntad y compromiso podrían tener resultados positivos. Cuando se le preguntó sobre las medidas de otras regiones del mundo que se pueden aplicar a Latinoamérica para reducir la inseguridad, Rodrigo Serrano-Berthet (experto de seguridad y consultor del Banco Mundial) respondió:

“Estados Unidos tiene más de 30 años de experimentar con una variedad muy amplia de estrategias de prevención de la violencia. Sobre muchas de estas ya hay evidencia sólida que muestra que funcionan. Ahora, uno de los desafíos es ver cuáles de esas estrategias son adecuadas a los problemas de la región, y hacer las adaptaciones y adecuaciones a contextos institucionales muy diferentes. El programa de visitas domiciliarias a madres en riesgo es una iniciativa que ha logrado una caída del 82% en los arrestos en las madres de bajo ingreso económico y del 72% en jóvenes entre 13-16 años. También están los programas para mejorar las habilidades socio-cognitivas de jóvenes en riesgo, ayudarlos a controlar la impulsividad que está detrás de mucha de la violencia juvenil. En Chicago, un programa de este tipo a través de actividades deportivas que se llama “Volviéndose Hombre” (Becoming a Man) logró reducir en sólo un año la tasa de criminalidad violenta de estos jóvenes en un 40%, además de mejorar su rendimiento educativo. El fortalecimiento de alianzas y coaliciones comunitarias y su acción han logrado disminuir la iniciación de los jóvenes en actividades delictivas en un 31%, además de tener un impacto positivo en otras conductas de riesgo” [4].

Serrano-Berthet aboga por poner énfasis en la prevención principalmente en grupos vulnerables cómo son los jóvenes, el fortalecimiento de los gobiernos municipales, la creación de oportunidades laborales, culturales y deportivas en zonas de alto riesgo social, entre otras.

FUNPADEM, con su experiencia, como ejecutor de proyectos en prevención y seguridad a nivel regional, tiene claro esa visión. Por lo cual, celebro las acciones que realizan esta organización de sociedad civil para ayudar a preservar la paz y la seguridad, proyectos como “Apoyando la Implementación de la Estrategia de Seguridad Centroamericana” que promueven una región libre de violencia armada, “Empleabilidad Juvenil en la Zona Norte” que enfatiza en los jóvenes como agentes de cambios capaces de crear su propio negocio y asegurarse un futuro libre de violencia, charlas con niños y jóvenes de escuelas y colegios sobre los riesgos de las armas de fuego; son claros ejemplos que desde la sociedad civil podemos construir una región libre de violencia.

[1] http://www.visionofhumanity.org/#page/indexes/global-peace-index/2015

[2] http://www.insightcrime.org/news-analysis/latin-america-worlds-most-violent-region-un

[3] http://unhcrwashington.org/children

[4] http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2014/02/11/en-america-latina-sufre-mas-del-30-de-los-homicidios-mundiales

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