Surgimiento de nuevas crisis democráticas en Centroamérica

Max Loría Ramírez
Director del Programa de Prevención de la Violencia y Seguridad
FUNPADEM

Gracias a los esfuerzos de pacificación, la región centroamericana empezó a abandonar sus regímenes políticos de autoritarismo y militarismo, iniciando la construcción de sociedades sin guerras, donde los conflictos se resolvían mediante elecciones libres y competitivas. Ya no eran los Generales y Coroneles los principales actores en la escena, sino que asumieron los partidos políticos como los encargados de canalizar y resolver las principales demandas de la población.

El tiempo ha pasado, y las democracias electorales se han ido, en general consolidando. Hoy entendemos que en la mayoría de nuestros países hay alternancia real en el poder, y es el pueblo quien expresa, mediante el voto universal, libre y directo, el deseo de quiénes serán sus gobernantes.

Sin embargo, luego de dos décadas parece que la democracia aún no ha llegado a consolidarse completamente. Hay temas estructurales como la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades para los más jóvenes, la discriminación y la intolerancia que aún siguen sin tener una solución oportuna. Las economías no crecen con suficiente fuerza y la destrucción del medio ambiente agravando las consecuencias de los desastres naturales, se presentan como nuevos retos en la agenda de situaciones a resolver de las democracias de la región. La inseguridad ciudadana y la violencia se mantienen como los principales problemas en la mayoría de estos países.

Además de lo mencionado anteriormente, durante estos últimos meses han surgido, de nuevo, problemas políticos importantes. Estos incluso ponen en duda la estabilidad de los gobiernos, que debemos recordar son electos popularmente. Las máximas autoridades de los Poderes del Estado de algunos países de la región, se han vistos expuestos a situaciones poco transparentes. Hay demandas sobre el uso indebido de recursos públicos, que afectan hasta a los mismos Presidentes de la República y allegados muy cercanos. Los pueblos se han “tirado” a la calle, desfilan todos los días demandando mayor transparencia, acciones contra de la impunidad y hasta reformas electorales que aseguren la consolidación de una democracia. Ya no marchan nada más los “actores sociales” (sindicatos, partidos de izquierda y jóvenes universitarios, entre otros) y los “grupos de derechos humanos”, ahora lo hacen grupos más amplios.

Un aspecto importante a resaltar es que en las últimas manifestaciones se ha incluido importantes sectores medios de la población, los cuales habían mantenido un perfil muy bajo –en algunos casos ausente- en movimientos de protesta. Ante tal situación, hoy no hay certeza de que estos Gobiernos puedan terminar sus mandatos de manera normal, democrática e institucional.

En otro de los países, parece que las maras son las que controlan el país. Las maras han podido afectar seriamente el sistema de transporte público, provocando pérdidas millonarias en el país y además incrementando el miedo de la población por la reciente fuga de algunos líderes de estas organizaciones delictivas, quienes estaban recluidos en un centro penal de alta seguridad. El gobierno ha respondido con mano dura, tirando a los militares a la calle en funciones de seguridad ciudadana. Debe reconocerse otras acciones en el campo de la prevención de la violencia y fortalecimiento de la policía, pero las últimas fotos de ese país no son muy diferentes de aquellas que veíamos en tiempos del conflicto armado.

Nicaragua no se queda atrás. El Régimen Político de este país no refleja las características de un sistema democrático, afirmación que respaldan los mismos movimientos sociales del país. La policía asesina familias, reprime manifestaciones y el Poder Judicial viola flagrantemente los derechos más elementales de los detenidos. La demagogia y el irrespeto a los derechos humanos parecen ser el “pan de cada día” en este país.

En Costa Rica, la normalidad del funcionamiento del sistema político parece mantenerse, pero los problemas estructurales no se resuelven. La economía del país no crece a la velocidad que se requiere. El desempleo y la inseguridad ciudadana reinan como los principales problemas del país, y aún no hay propuestas claras y contundentes para resolver estas situaciones.

Los políticos centroamericanos tienen un amplio espacio para hacer mejor su trabajo. Necesitamos avanzar hacia acciones contundentes para la eliminación de cualquier forma de corrupción e impunidad, con el fin de construir democracias plenas y eliminar estas nuevas crisis de la Democracia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: