Voluntad Política, Respeto a la Ley y Democracia

Por Carla Caballeros
Analista Política Guatemalteca

El proceso electoral guatemalteco 2015 ha estado marcado por una diversidad de momentos y factores –que aunque tumultuosos y de crisis- han dejado claro que con voluntad política, la institucionalidad democrática puede funcionar. Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti electos como Presidente y Vicepresidente en las elecciones pasadas, se encuentran fuera del cargo, guardando prisión provisional uno y el otro prisión preventiva conforme a procesos de Ley. El nuevo Presidente de Guatemala es Alejandro Maldonado, quien fue juramentado apenas tres días antes del día histórico en que 7 de cada 10 guatemaltecos inscritos en el padrón electoral, con nuestro voto asistimos a la mayor manifestación pacífica de nuestra historia.

La voluntad política, el respeto a la Ley y la democracia son tres elementos que tienen el poder de marcar, no sólo la historia de Guatemala, sino del mundo entero si así lo eligen sus ciudadanos. Por supuesto, hablo de los países en donde los ciudadanos tenemos el derecho de elegir. Pero señalo que no es suficiente solo tener el derecho. Los derechos se defienden, no tienen espacio para cobardes, ni medias tintas, y no responden a conveniencias particulares. Los derechos se ejercen de manera coherente y conforme a la Ley.

La voluntad política y el respeto a la Ley fueron demostrados en acciones contundentes, y a pesar, de los tiempos políticos que suelen ser una consideración de muchos funcionarios politiqueros. El Ministerio Público presentó los casos y las solicitudes de antejuicio contra funcionarios públicos y candidatos, incluidos Diputados y el mismo Presidente y la Vicepresidente. Pero también la voluntad política y apego a la Ley de los Magistrados en la Corte de Constitucionalidad y Corte Suprema de Justicia que tuvieron que resolver un sin número de amparos, solicitudes de antejuicios presentadas por el MP, pero también por distintos grupos y ciudadanos. Y a regañadientes, pero igual demostrando que con voluntad política los mecanismos de Ley se pueden aplicar, la actuación del Congreso para aceptar las renuncias de los mandatarios, aprobar el retiro de la inmunidad y juramentar al nuevo Presidente.

La democracia, con sus puntos a favor y en contra también ha sido un elemento fundamental. Pros como la participación libre de cientos de miles de personas en las manifestaciones de calles simultáneas por más de cuatro meses convocadas por distintos grupos en parques no sólo en la ciudad de Guatemala sino en muchos Departamentos del país. La integración y participación de grupos de jóvenes de distintas Universidades. Las manifestaciones de papel, a través de ciudadanos que en grupo, en gremios o en forma individual, presentaron distintos recursos legales ante las Cortes ya sea para emplazar a las autoridades en los tiempos para actuar y resolver en forma pronta con relación a los antejuicios y amparos, para salvaguardar el derecho de manifestación pacífica, para proteger las garantías ciudadanas de libre locomoción, y hasta para garantizar el proceso eleccionario y salvaguardar el derecho al voto.

Son también puntos a favor de la democracia, el hecho de que a pesar de que los guatemaltecos fuimos a votar, a pesar de que un grupito -que pasará a la historia en forma vergonzosa escondiendo la bandera de la anti-democracia y el autoritarismo de izquierda- intentó suspender las elecciones utilizando desde tácticas legales hasta campañas propagandísticas y de cabildeo internacional. Con la mayor asistencia a las urnas en los últimos 30 años, defendimos nuestro derecho al voto y dijimos no a quienes pretendían imponerse, creyéndose por encima de la Ley autoproclamándose como los ungidos gobernantes.

Puntos en contra como el resultado de las elecciones del domingo recién pasado en donde fueron electos Diputados y Alcaldes mayoritariamente de los partidos políticos que se han venido reciclando durante los últimos años y cuya oferta electoral es continuar con programas clientelares –focos de corrupción- y estatismo presupuestario en donde la educación, la salud, los servicios y hasta la construcción de obra pública, siguen siendo función del Estado plagado por supuesto de incentivos perversos que lejos de acabar con la corrupción, la seguirán fomentando.

El ex Presidente y la ex Vicepresidente hoy guardan ambos prisión preventiva. La expectativa por un sistema de justicia que funcione es gigante. Las mafias y el crimen que se benefician de un gobierno débil van más allá de quienes ocupan cargos públicos. Las mafias se recomponen y se adaptan, no desaparecen y a veces hasta reaparecen con un nuevo disfraz. Sin duda el MP y la CICIG han dado un golpe duro al crimen incrustado en el Estado y envían un mensaje claro a los que vienen pero el reto y la prioridad de todos debe centrarse en fortalecer administrativa y presupuestariamente al Ministerio Público y el Organismo Judicial.

Con voluntad política y respeto a la Ley, la democracia sí puede funcionar, Guatemala lo está demostrando.

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