La Democracia en América Latina mejora y hay buenas perspectivas de futuro

Por Randall Arias S.
Director Ejecutivo
FUNPADEM

Se acaba de presentar el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-LAT) 2014, que realiza anualmente, desde el 2002, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y Polilat (http://www.idd-lat.org/2015/downloads/idd-lat-2015.pdf). El Índice considera cuatro dimensiones: “Democracia de los ciudadanos” en cuanto respeto de los derechos políticos y las libertades civiles; “Democracia de las instituciones” como calidad institucional y la eficiencia del sistema político; “Democracia social y humana” entendida como la capacidad para generar políticas que aseguren bienestar y desarrollo humano; y “Democracia económica” en cuanto a capacidad para generar políticas que aseguren la eficiencia económica.

La medición de este año presenta un mejoría en general de un 5,7% en el promedio regional, deteniendo la tendencia de deterioro del índice que se presentaba desde el año 2009.  No obstante, el mismo informe señala que “A pesar del mejor valor promedio del 2015, no podemos definirlo como un buen año para la consolidación del desarro- llo democrático en la región.”(p. 13).

El mayor avance se da en la dimensión “democracia de los ciudadanos” (aunque debería ser de la ciudadanía), una de las cuatro que mide el índice, la cual tiene un aumento del 10%. Es muy destacable que 3 países de América Central mejoran en esta dimensión: Costa Rica, Honduras por diversidad de opiniones y gobernabilidad parlamentaria, y Panamá, por el alto nivel de inversión respecto de su PIB.

La dimensión “democracia de las instituciones” también presenta una mejora, en este caso del 4,4%. En la dimensión “comportamiento de las instituciones de la democracia”, sólo Uruguay y Costa Rica presenta alto desarrollo. En la dimensión “desarrollo económico”, hay una mala noticia para la región, ya que cuatro países desmejoran: Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala.

De nuevo encabezan el ranking Uruguay, Costa Rica y Chile, con el afortunado avance de Panamá, que parece dejar atrás, poco a poco, el legado autoritario que por años arrastra, especialmente durante la gestión de Martinelli. Y Perú avanza, especialmente por su desempeño económico, similar al caso de Panamá.

De nuevo dos países insignia del Socialismo del Siglo XXI (Nicaragua y Venezuela) se encuentran en los últimos lugares, junto a Guatemala. De hecho Nicaragua y Venezuela son los países que más puntaje pierden en el IDD.

En el caso de Guatemala, este año presenta no sólo una mejora en este índice, sino que además en el 2015 tuvo un espontáneo y esperanzador renacer del impulso democrático, lo cual hace pensar que al menos el próximo año podría mejorar su situación. Aunque esta mejoría de Guatemala este año no le alcanza para salir del último lugar, se podría pensar que los acontecimientos del año anterior podrían ser un indicador de que puede iniciar una tendencia de mejora sostenida.

Venezuela, podría presentar una situación similar, aunque no gracias al Gobierno de Maduro, sino por la llegada al poder de la oposición al frente de la Asamblea Nacional. Tristemente no es para nada el caso de Nicaragua, cuyos indicadores de democracia liberal se deterioran cada vez más, a vista y paciencia de la comunidad internacional.

República Dominicana, que ha ocupado históricamente los últimos lugares junto a Guatemala, tiene un importante repunte en el IDD del 2015, junto a Panamá y Bolivia.

Vista América Central como región (incluyendo a República Dominica), tenemos que tres países mejoran su ubicación (Costa Rica, Panamá y República Dominicana – estos dos últimos suben 4 puestos en el ranking regional), tres bajaron en el ranking (Honduras, Nicaragua y El Salvador – que cae 4 puestos). Guatemala se mantiene igual, en el último lugar del ranking, pero mejora en su puntuación (de 0.88 a 1.53).

Los países de América Central siguen ubicándose en la “parte baja de la tabla” del IDD, siendo que cuatro países con desarrollo mínimo (la peor nota), tres son de la región: Guatemala, Nicaragua y Honduras, acompañados por Venezuela. En los 5 países con bajo desarrollo humano, están República Dominicana y El Salvador. No hay ninguno en los 5 países de desarrollo medio. La única buena noticia es que ahora Panamá se incorpora junto a Costa Rica a la “élite democrática” de los cuatro países con alto desarrollo, junto a Chile y Uruguay (primer lugar por cuarta vez desde que se hace el Indice).

Finalmente, los resultados de una nueva edición del IDD marca un futuro esperanzador para la América Latina, aunque no tanto para el Triángulo Norte de Centroamérica y Nicaragua.  Especialmente si a esto le sumamos otros hechos que aún no mide este Indice porque apenas se incorporarán en el informe del próximo año, como las victorias de la oposición en Argentina, finalizando un largo período de evidente dominio Kirchnerista; la amplia victoria en Venezuela de la oposición en las elecciones parlamentarias luego de década y media de total dominio del Chavismo ambas en el 2015: así como el levantamiento popular democrático en Guatemala.

Todo esto nos permite ser optimista en cuanto a que la democracia en la región parece tener una nueva etapa de esperanza, a la luz de un principio democrático básico de alternancia en el poder. Vemos una tendencia de mejora democrática, especialmente en las dos primeras dimensiones de la democracia “clásica”.

 

 

 

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