Métodos de Participación Ciudadana en Políticas de Seguridad Ciudadana: Caso israelí

Por Hazel Villalobos
Coordinadora de Asuntos Técnicos
FUNPADEM

Israel es un país del Medio Oriente que por sus particularidades en seguridad nacional ha sido obligado a elaborar un sistema de seguridad ciudadana integral, siendo el ciudadano(a) un actor importante en la ejecución de políticas de seguridad pública. Más allá de explicar la complejidad de la política de seguridad y defensa de este país, lo que realmente nos atañe es resaltar el modelo de voluntariado en seguridad comunitaria que ha desarrollado este país desde alrededor de tres décadas y que es aplicable a la realidad, prácticamente, de cualquier país de la región.

Según, el creador de la policía comunitaria y fiel propulsor del voluntariado, Elías Soae la idea del voluntariado en la seguridad comunitaria  es crear “seguridad que comienza mucho antes de la intervención policial para arrestar a un delincuente o impedir un delito, donde el conjunto de la comunidad actúa de manera preventiva en materia de educación, compromiso social y participación activa para hacer una sociedad mejor” (Soae, 2014)

El modelo de voluntariado israelí en seguridad comunitaria abarca diferentes temáticas desde educación, prevención, cultura y arte, deporte, entre otros. Algunas de las  principales formas de voluntariado que se desarrollan en ese país son:

1. Voluntariado Juvenil: “Liderazgo Comunitario en escuelas y movimientos juveniles”

Las personas jóvenes también tienen sus espacios en el modelo de voluntariado, principalmente desde el enfoque de prevención de la violencia. Esta clase de voluntariado se realiza en escuelas y movimientos juveniles, que prácticamente existen en todos los barrios del país. Estos movimientos juveniles pueden ser políticos, religiosos o neutrales (similar a los “boys scout”). Estos movimientos juveniles cuentan con espacios propios de reunión, muchas veces proporcionados por el mismo municipio y se convierten en puntos de reunión para los niños(as) y jóvenes de cada comunidad. Lo interesante de estos movimientos juveniles es que no sólo están integrados por personas menores de 18 años sino que son administrados y gestionados por ellos(as) mismos.

En estos espacios, los niños(as) y jóvenes aprenden a desarrollar su liderazgo por medio de dinámicas participativas y trabajo en equipo, desarrollar seguridad en sí mismos, a resolver conflictos pacíficamente, además de planificar y gestionar recursos. Cada movimiento juvenil tiene un director y encargado de los facilitadores (jóvenes entre 15 y 18 años) y son los encargados de planificar mensual y anualmente las actividades con sus respectivos objetivos e indicadores. Además de gestionar los recursos económicos y el espacio físico. Prácticamente no existe ningún adulto dentro de estas estructuras, ni para realizar las compras de los materiales ni para el aseo del lugar.

Otra forma interesante de empoderamiento de los niños(as) y jóvenes en centros educativos es la autogestión de los recreos, es decir los mismos niños(as) están a cargo de gestionar actividades y dinámicas durante los recreos para su propia recreación.

2. Voluntariado de Padres de Familia: “Rondas de Padres”

En sociedades como las nuestras, la importancia de involucrar a los padres de familia en la prevención de la violencia tanto en espacios formales como informales es esencial. Muchos(as) docentes de nuestros países se quejan del poco compromiso que tiene algunos padres y madres de familia en la educación de sus propios hijos. Sin embargo, para resolver esta clase de problemática social, Israel ha desarrollado un modelo de voluntariado que ha denominado “Ronda de Padres”. Según Soae (2014) entre las misiones que la patrulla de padres puede asumir están:

  • Controlar, con ayuda de un policía, el tránsito en las horas de entrada y salida del centro educativo.
  • Participar como voluntario docente, dónde en una lección de no más de 2 horas, el padre o madre de familia le enseñe a los estudiantes alguna habilidad o capacidad que él o ella conoce perfectamente (puede ser un deporte o hasta una receta de cocina”
  • Colaborar voluntariamente con tutorías para la recuperación de materias o acompañamiento para realizar tareas a niños(a) y jóvenes después de clases.

Conclusión

Las opciones de voluntariado en seguridad comunitaria son amplias y depende de las necesidades de cada barrio. Sin embargo, los espacios para la participación ciudadana por medio del voluntariado son posibles y no son una utopía en nuestros países. Son ideas simples de aplicar, no obstante se necesita el compromiso del ciudadano(a) para participar y de la institución pública para crear los espacios.

En mi opinión, estos espacios de participación ciudadana en seguridad comunitaria deben estar promovidos y apoyados por el mismo gobierno local (principalmente en la facilitación de los espacios físicos y/o recursos económicos), pues quien mejor que el gobierno local para conocer los intereses y necesidades de sus ciudadanos(as) en materia de seguridad.

Referencias Bibliográficas

Pegoraro, J (s.f) Las políticas de seguridad y la participación comunitaria en el marco de la violencia social. PDF.

Soae, E (2014) Manual: Voluntariado en la Seguridad Comunitaria. Jerusalén, 2014.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: