Centroamérica entre la drogadicción y mojigatez

Por Sarah Castrillo
Coordinadora Programa Justicia y Cumplimiento

Los objetivos del desarrollo sostenible (ODS) son parámetros que países a nivel global se comprometen a cumplir para el año 2030. Estos objetivos se subdividen en 17 rubros que de cumplirse garantizarían una mejor calidad de vida para las personas y el desarrollo sostenible de los países. Sin embargo, existen objetivos que para cumplirse a cabalidad deben tomar en cuenta el enfoque de drogas como un problema de salud pública y adoptar las medidas correspondientes para el tratamiento efectivo del problema.

Según el informe Mundial sobre las Drogas (2016) presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito; en el mundo 1 de cada 20 adultos (aproximadamente 250 millones de personas) consumió algún tipo de droga durante el año 2014, y solo 29 millones de estas presentan trastornos relacionados con drogas. Aunado a esto, la sobredosis representa un tercio del total de muertes generadas por el consumo de drogas.

El Tabú en el Desarrollo Social.

La percepción de la drogodependencia se ha ido modificando paulatinamente a nivel global, pasando de ser una conducta indiscutiblemente criminalizada, a ser comprendida e inclusive asumida como un problema de salud pública. Las personas drogadictas han dejado de ser estigmatizadas como criminales y son ahora percibidos como personas enfermas con  necesidades de atención médica. Cabe destacar que estas transformaciones han sido impulsadas oficialmente por países pioneros en estos temas como Holanda y Uruguay.

En Centroamérica las políticas de droga son abordadas desde una concepción totalmente conservadora en tanto se enfocan en estigmatizar su consumo. Hay un debate sobre legislar la regularización del comercio de estupefacientes. Sin embargo, las estructuras institucionales y la perenne condición de países tercermundistas (con todo lo que el concepto acarrea) hacen imposible una reestructuración en los sistema de salud, judicial y hacendario, al menos a corto plazo.

El ciclo de la marginación también ha sido abordado por el informe, el cual destaca que la  estigmatización por parte del gobierno hacia los drogodependientes afecta el su tratamiento eficaz y dificulta su recuperación e integración social.

Un sistema social que no aborde el consumo de estupefacientes desde un enfoque de salud pública, niega oportunidades a las personas adictas y mantiene una población enferma lo cual repercute en la sociedad en general. La mayoría de personas adictas consumen droga en condiciones insalubres y/o utilizan jeringas contaminadas, lo que aumentan el riesgo de desarrollo de enfermedades infecciosas, así como de contagiar a otras personas a su alrededor. Además, el consumo de ciertos estimulantes (no solamente por inyección) puede influir en la conducta sexual e incrementa, por ende, los comportamientos de alto riesgo.

El informe de UNODC indica que de las 29 millones de personas que padecían trastornos relacionados con las drogas en el año 2014; 1,6 millones de ellas vivían con VIH y 6 millones de ellas con Hepatitis C. Además el consumo de ciertos estimulantes (no solamente por inyección) puede influir en la conducta sexual e incrementa por ende los comportamientos de alto riesgo.

Por otro lado, el uso de drogas para fines médicos se ve truncado por la percepción negativa al respecto, lo que disminuye casi en su totalidad las oportunidades de acceso a los medicamentos que contienen estupefacientes. Lo anterior, a pesar de que existen investigaciones que reivindican el papel de algunas drogas en enfermedades críticas e inclusive mortales[1], como por ejemplo la marihuana medicinal en la esclerosis múltiple.

Alianzas

Los ODS buscan metas relacionadas con la reducción de la violencia, el fortalecimiento del estado de derecho, el acceso a la justicia, la represión de la delincuencia organizada, la delincuencia económica  y las corrientes financieras ilícitas. Lo anterior se encuentra en mayor o menor medida relacionado con el problema mundial de las drogas y el enfoque con la que los países lo abordan.

El narcotráfico sumado al consumo de drogas, genera un panorama de violencia propio de la región centroamericana y propicia los escenarios más violentos y antagónicos del ideal propuesto por los ODS. Ciertamente, la lucha contra las drogas ha sido un contundente fracaso y la demanda mundial en los últimos 10 años ha incrementado en 40 millones de personas (UNODC, 2016)  es justamente en este impase, en el que se debe realizar un alto en las políticas gubernamentales y reenfocarlas.

Existe una responsabilidad compartida a nivel global, todos los países son participes del rotundo fracaso, por tanto todos deberían redireccionar esfuerzos hacia el abordaje del problema desde un enfoque de salud pública. Las medidas de prevención no corresponden a la supresión total del consumo, las medidas de prevención corresponden a la alineación interna de instituciones públicas en pro de una sociedad responsable e informada, con acceso a programas de reinserción social.

Aunque no se pueden hacer modificaciones institucionales determinantes en el mediano plazo, si se pueden realizar  esfuerzos significativos a corto plazo. El desarrollo de centros de tratamiento, grupos terapéuticos, talleres educativos e inclusive programas para escuelas y colegios son pasos pequeños pero significativos que pueden impulsar cambios mayores.

¿Qué se necesita entonces? ¿Voluntad política? Sí, pero más aún: necesitamos coraje, un tanto de irreverencia y visión política. No más versiones de cómo alcanzar la seguridad utópica de la ciudadanía, con promesas vetustas de los años 80´ que ya no le sirven a la región. Ó los partidos políticos se acoplan a la evolución de la realidad social, ó se extinguen con su mojigatería discursiva junto con sus simpatizantes jurásicos.

[1]Elikottil, J., Gupta, P., & Gupta, K. (2009). The analgesic potential of cannabinoids. Journal of opioid management, 5(6), 341.

Lieb, J. P., & Babb, T. L. (1986). Interhemispheric propagation time of human hippocampal seizures: II. Relationship to pathology and cell density. Epilepsia, 27(3), 294-300.

Koppel, B. S., Brust, J. C., Fife, T., Bronstein, J., Youssof, S., Gronseth, G., & Gloss, D. (2014). Systematic review: Efficacy and safety of medical marijuana in selected neurologic disorders Report of the Guideline Development Subcommittee of the American Academy of Neurology.Neurology82(17), 1556-1563.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: