Hacinamiento: El problema penitenciario de Centroamérica

Por Josué Abarca Anchía
Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Internacional de las Américas
Pasante FUNPADEM

La ONU define el hacinamiento carcelario como el momento en que la tasa de ocupación supera el 100% de la capacidad de  diseño u operativa de un centro carcelario. Este problema de dimensiones globales azota hoy más que nunca a los sistemas penitenciarios centroamericanos, y es considerado como una violación a los derechos humanos de las personas privadas de libertad, pues las necesidades y garantías básicas de los reos como sus derechos a la salud, privacidad, satisfacer sus necesidades fisiológicas, e incluso estudiar; se tornan violentas e inseguras.

En Centroamérica, el hacinamiento en los centros penitenciarios se ha generado debido a factores como la carencia de infraestructura, el uso irracional de la prisión preventiva, inflexibilidad en la ejecución penitenciaria, las capturas ilegales y masivas de personas como solución a los problemas de seguridad ciudadana, políticas represivas de “mano dura”, de “guerra contra la delincuencia” y la lógica del “enemigo interno” y “contención de la marginalidad”. Estos factores han propiciado una hipertrofia legislativa en la materia penal dentro de los Estados centroamericanos, lo cual ha generado la creación o el aumento las penas privativas de libertad. (Ulloa & Araya, 2016, pág. 5)

El problema del hacinamiento carcelario ha generado una apatía estatal y social, pues desde el punto de vista político-electoral, el trato humanitario de las personas privadas de libertad no es un atractivo de votos para candidatos políticos. Esto debido a que parte de la población centroamericana considera que las cárceles son espacios oscuros donde se encuentra lo “peor de la sociedad”, “ciudadanos de segunda categoría” los cuales deben de ser aislados de la sociedad.

Si bien parte de la población centroamericana no tiene interés por la situación de las personas privadas de libertad, los pactos internacionales que protegen los derechos humanos obligan a los Estados a respetar y garantizar los derechos humanos de las personas privadas de libertad. Es por ello, que la situación inhumana en que viven miles de personas en los centros penitenciarios debe de ser tratada con urgencia por los países de la región, pues no hay excepción en la región, todos los países cuentan con cárceles con cifras alarmantes de hacinamiento.

El hacinamiento genera que dentro de los centros penales se propicie la violencia,  lo cual acaba provocando que en lugar de ser un reformatorio, estos se conviertan en escuelas de criminalidad generando barreras al acceso de las pocas oportunidades labores y estudiantiles que se les ofrece a los privados de libertad. Asimismo, el hacinamiento interfiere con los procesos de reinserción social de los reos, pues con las grandes masas acumuladas de personas es imposible clasificar a los internos.

Los Estados centroamericanos no deberían considerar la construcción de más cárceles como su principal solución al hacinamiento, pero tampoco deben desecharla por completo; al contrario de tener esta como su única respuesta al tema, se deben de integrar reformas a las leyes estatales en las que se consideren:

  • El desarrollo de una política de atención al sistema penitenciario, tanto gubernamental como civil, con tendencia a la reinserción del recluso a una sociedad más justa, democrática y participativa.
  • Asignación de un presupuesto adecuado para el funcionamiento de los centros penales, que permita ampliar la cobertura y la atención en servicios de reclusión.
  • Relegar la pena de prisión a aquellos casos que verdaderamente lo ameriten, procurando la estimulación y efectiva utilización de sanciones no privativas de libertad.
  • Tomar en consideración soluciones alternativas a los conflictos como lo son: “La suspensión del proceso de prueba”, ”la conciliación”, y cualquier otra solución alternativa.

Finalmente, la población centroamericana debe de entender que ante un sistema penitenciario saturado, la creación de más cárceles genera un circulo viciosos en el que provocará que estas se vuelvan a llenar de reos, por lo que se le debe de recordar a la población que las cárceles son como los basureros; pues: “La gente quiere más cárceles y más basureros, pero lejos de su mirada general”. (Artavia, 1999, pág 284)

Referencias Bibliográficas

Artavia, P. (1999). Una reflexión sociológica de la problemática penal costarricense: ¿Ceder derechos a cambio de seguridad? San José: UCR.

Matías, P. (2007). ANÁLISIS JURÍDICO DEL SISTEMA PENITENCIARIO GUATEMALTECO. Guatemala: UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA.

OEA. (2011). INFORME SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD EN LAS AMÉRICAS. Washington D.C: OEA.

OEA. (2013). INFORME DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD EN HONDURAS. Washington D.C: OEA.

OEA. (S.F). Situación actual del sistema carcelario guatemalteco. Washington D.C: OEA.

Paredes, J. (S.F). El Salvador: Situación del Sistema Penitenciario. San José .

Robles, O. (2011). El HACINAMIENTO CARCELARIO Y SUS CONSECUENCIAS . Revista Digital de la Maestria de Ciencias Penales de la Universidad de Costa Rica.

Ulloa, J., & Araya, M. (2016). Hacinamiento carcelario en Costa Rica: una revisión desde los Derechos Humanos. Revista Digital de la Maestría en Ciencias Penales, 1-32.

 

 

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