MODELO MIGRATORIO EN CENTROAMERICA, ¿UTOPÍA DE LA INTEGRALIDAD MIGRATORIA?

Por Valeria R. Alcázar con el apoyo de Rafael Semeraro
Pasante FUNPADEM /Asistente Técnico y Comunicación

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Las migraciones internacionales son uno de los grandes temas en la agenda política, económica y social de los países del mundo; la región Centroamericana representa un horizonte preocupante, puesto que, la gran cantidad de alarmas y conflictos internos dentro de los Estados son un factor importante que impulsa las migraciones. El nivel de desigualdad, la falta de oportunidades y la inseguridad son el principal factor a tomar en consideración por los centroamericanos al migrar.  Según una investigación de Carlos Sandoval de la Universidad de Costa Rica, el panorama causa un malestar principalmente en la población joven, quienes manifiestan malestar por la distribución de la riqueza en sus países, además están inconformes con la respuesta de los gobiernos, la investigación señala que: el 76% de los jóvenes salvadores consultados manifestó interés por irse a vivir a otro país, el 61% de los hondureños, el 50% de los costarricenses, el 49% de los guatemaltecos y el 47% de los nicaragüenses piensan igual. Según Sandoval, las estadísticas evidencian que la migración se ha convertido en la gran alternativa de las sociedades centroamericanas ante las condiciones de vida en sus países, lo que a su criterio evidencia una situación angustiante más que preocupante (Sandoval, C, 2017).

Una de las situaciones más alarmantes de la migración se refleja en la importante presencia de flujos migratorios por parte de los países; Honduras, Guatemala y El Salvador, que están entre los países con más homicidios en el mundo; el nivel de violencia en sus capitales hace que sean consideradas como las “capitales mundiales del homicidio” (Infobae, 2016). Asimismo, datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), revelan que cada vez son más los casos de violencia en estos países, lo que ha provocado un repunte en el número de solicitantes de asilo por parte de los centroamericanos. De acuerdo con las cifras del organismo, el año pasado habían en todo el mundo unos 294.000 refugiados o solicitantes de asilo originarios de la región; solo en el 2017 se registraron 130.500 nuevas peticiones de asilo o refugio de centroamericanos, un 38% más que en el 2016 (Della, R, 2018).

En muchos casos emigrar se convierte en una obligación para poder sobrevivir. Esta decisión cambia el estilo de vida del migrante y también repercute en el Estado receptor, muchos gobiernos alegan que la dinámica social cambia y se vuelve más compleja; en ocasiones, incluso, puede perjudicar el manejo de la seguridad ciudadana por parte del Estado; representa también un contrapeso en la economía al tiempo que perjudica los ingresos para la población autóctona, inclusive cuando usualmente los migrantes tienen salarios menores.  También algunos migrantes son prófugos de la justicia en sus países, al llegar al Estado receptor se puede convertir en nuevos focos de inseguridad y violencia lo que genera un sentimiento de intranquilidad, mientras que, otros tantos buscan, únicamente, mejores oportunidades y sufren el estigma de la generalización. Esto ha llevado a que muchos Estados filtren a los migrantes regulares mediante factores tales como etnia, educación, habilidades, o sí tienen familiares o no en el país receptor (Lopicich, B, 2016).  En el contexto actual de las migraciones se puede entrever un modelo de migración “conveniente” sobre el beneficio y necesidad que puede recibir el Estado de sus migrantes regulares; la migración puede traer consigo alertas en cuanto a enfermedades, seguridad, empleo, etc.

Los Estados son, sin duda, moralmente libres de admitir tantos inmigrantes, o tan pocos, como les plazca. Más sin embargo, esto no quiere decir que sean moralmente libres para utilizar cualquier criterio a la hora de decidir a quién admiten (Carens, J.H., 2002); por lo anterior, el nivel de entendimiento por parte de los Estados en la admisión y clasificación de cierta clase de migrantes, representa un panorama que otorga un espacio en donde las mismas sociedades pueden cuestionarse, en medio de comportamientos irracionales contra la vulnerabilidad de los migrantes, su recibimiento y permanencia dentro del Estado receptor. En algunos casos, las condiciones de vida del migrante terminan siendo aún más alarmantes que la del territorio donde provienen.

Las distintas concepciones de las que se aprovechan los encargados de la migración y extranjería por parte de los gobiernos para justificar estos comportamientos discriminantes, nacen de las perspectivas que tienen con respecto al incremento de los flujos migratorios internacionales, en ocasiones, esto representa un problema para garantizar los Derechos Humanos de esta población. La conceptualización de recepción de inmigrantes, abre paso a una posición donde la cuestión principal radica en plantearse qué tipo de argumento de selección o discriminación en la venia de los migrantes es admisible desde un punto de vista ético y moral.

Muchos migrantes en tránsito por Centroamérica ven vulnerados sus derechos por parte de agentes migratorios estatales, otros por parte del crimen organizado. Muchos migrantes se encuentran en un viaje o un escenario inconcluso, donde existen grandes retos a enfrentar y donde hay pocas manos estatales dispuestas a ayudar. Más allá de la problemática  propia del proceso migratorio irregular y  de sus consecuencias, se debe de abordar la migración con un enfoque de Derechos Humanos, el migrante no dejan de ser una persona con deseo de superación y  de encontrar mejores condiciones de vida y sobrevivir. Los Estados deben hacer una revisión minuciosa de sus políticas migratorias para asegurar que las mismas no conlleven ningún tipo de discriminación. 

Referencias Bibliográficas

Carens, J.H (2002) “Inmigración y justicia: ¿A quién dejamos pasar? Universidad de Toronto. Recuperado de: http://isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/article/view/568/569

Della, R. (23 de Mayo del 2018) La violencia hace repuntar el número de refugiados centroamericanos. EL PAÍS. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/2018/05/22/america/1527007946_295095.html

Infobae, 2016. Honduras, El Salvador y Guatemala, “capitales mundiales del homicidio” Recuperado de: https://www.infobae.com/america/america-latina/2016/10/14/honduras-el-salvador-y-guatemala-capitales-mundiales-del-homicidio/

Lopicich, B. (2016) Una mirada ética a la migración BCN. Recuperado de: https://www.bcn.cl/observatorio/bioetica/noticias/una-mirada-etica-a-la-migracion

Sandoval, C. (2017) Investigación, “Centroamérica Desgarrada”. Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica. Recuperado de: http://www.academia.edu/36445058/Centroam%C3%A9rica_Desgarrada.pdf

 

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