Democracia y nueva constituyente en Cuba

Por 
José Miguel Palacios
Estudiante de RRII en Universidad Latina
Pasante en FUNPADEM

La definición de democracia puede resultar algo muy complejo en la realidad, pero una buena guia es preguntarnos: ¿qué ¨cosa esperamos de la democracia¨ (Sartori, 1993)?. Para algunos, la definición podría ser sencilla, tan sólo recurriendo a lo etimológico, es decir, el origen de la palabra lo cual significa ¨poder (kratos) del pueblo (demos)¨ (Sartori, 1993). Sin embargo, como explica el mismo Giovanni Sartori esto solo supondría nada más la explicación del nombre de ¨democracia¨, y esto ¨no ayuda para nada a entender cuál realidad corresponde, ni cómo están construidas y funcionan las democracias posibles¨(Sartori, 1993).

Es por ello, que la democracia si tiene una definición para efectos normativos pero esto no va de la mano con el deber ser de la democracia y tampoco el ideal de una democracia define la realidad democrática. El mejor ejemplo de esto, es lo que algunos intelectuales, de manera errónea, en el siglo pasado comparaban entre dos democracias aplicando el ser y el deber ser : la occidental y la comunista, pero la realidad es que una “demostración seria exige dos formas de confrontación: una dirigida a los ideales y otra a los hechos” (Sartori, 1993). En palabras sencillas, el comunismo del Este tenía un ideal democrático que en la práctica no fue posible mientras que en el Occidente hay una democracia liberal con hechos y errores concretos.

Considerando lo anterior, las definiciones de repertorio de democracia “se pueden subdividir en dos grupos: definiciones fundamentales, en el sentido literal que se hacen desde sus cimientos, desde su esencia, y definiciones instrumentales, que solo dan los mecanismos y procedimientos del modus operandi de la democracia” (Sartori, 1993). El primer grupo hace referencia al sentido literal de la palabra democracia relación con el ¨pueblo¨, pero el segundo se dan los mecanismos y procedimientos que mantienen el funcionamiento de la democracia.

Es imperativo que en una democracia una persona pueda disentir y que la opinión de esa persona sea válida. Eso es esencial en una democracia. Carece de sentido que si el ¨pueblo¨ elige, utilizando el principio mayoritario, a sus representantes que reflejen sus intereses, y que no exista al mismo tiempo una minoría que tenga sus libertades y derechos esenciales.  Es un tema sobre la libertad de las mayorías y la libertad de las minorías. Y ello es necesario para una democracia, en donde haya un ejercicio constante de la libertad de poder cambiar de opinión sea favorable o no para las mayorías.

Otro característica esencial de una democracia funcional es la existencia de una oposición libre, ya que ¨la oposición es un órgano de la soberanía popular tan vital como el gobierno. Cancelar la oposición significa cancelar la soberanía del pueblo¨ (Ferrero, 1947).

La alternancia del poder es fundamental en una democracia, debido a que permite dirimir conflictos de manera pacífica y en libertad. Tal como es lógico con la alternabilidad, ¨los partidos de gobierno pierden elecciones¨ (Przeworski, 2015).

En Cuba, muchas de las cosas mencionadas previamente se cuestionan abiertamente. Es impensable o una ilusión que en ese país las minorías puedan disentir abiertamente del gobierno y que su opiniones sean válidas, y el mejor ejemplo de esto es el de Oswaldo Payá, quien fue “el primero en intentar reformar el sistema de Fidel Castro a través de una iniciativa legal” (Elmundo.es,2012).Peor aún, las elecciones en dicho país no tienen la reputación de ser libres, y por ello la representación que existe no es necesariamente genuina por la mera existencia de un sistema de partido único.

Bajo la premisa revolucionaria de buscar, y no inequívocamente, una ¨democracia participativa¨ (toma de decisiones la ejerce el pueblo sin intermediarios) distinta a lo que prevalece en las democracias occidentales que es la ¨democracia representativa¨ (toma de decisiones mediante representantes), se ha forjado un sistema donde hay un poder político discrecional e incontrolado dejando a un lado la existencia de una sociedad libre.

Este proceso constituyente cubano busca reformar diferentes temas tal como es el rol de la propiedad privada, y además el matrimonio igualitario. Sin embargo, dentro del “borrador de Constitución no incluye garantías a las libertades de expresión, asociación o sindical” (Gámez, 2018).

Finalmente, es menester recalcar el tema del voto directo para los cargos populares donde eso no tiene validez en Cuba, así generando una fragmentación en la soberanía popular sin aplicar el principio democrático de “una persona, un voto”. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿es este un proceso constituyente donde hay participación de todos los sectores de la sociedad y los partidos políticos, o mas bien es la imposición de una nueva Constitución por una élite que gobierna?

La respuesta deja mucho que desear.

Bibliografia

 

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