10 de noviembre: Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo: Qué se hace en Centroamérica

Laura Aguilar Castillo
Especialista en Monitoreo y Evaluación
Consultora de Partners of the America y FUNPADEM
Economista y MA en Estudios de Desarrollo

El ser humano ha utilizado la ciencia como un instrumento para entender y transformar su entorno. Esta le ha permitido moldear y dirigir cómo desarrollar sus medios de vida y en muchas ocasiones marca también como interactuar con los demás. En el contexto global actual, la importancia de dirigir los avances científicos y tecnológicos hacia el desarrollo sostenible y la paz se ha multiplicado, pues los retos a los que se enfrenta la humanidad marcan no sólo la sobrevivencia y superación de la especie humana, sino de el planeta. Nunca una especie ha tenido en su poder tanta influencia sobre el medio que habita, por lo que debe ejercerla con prudencia, y con miras al beneficio colectivo, no personal.

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), desarrolla acciones para promover el acercamiento de la ciencia a la sociedad, además de trabajar en los retos éticos generados por el progreso científico, en conmemoración del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, que se celebra el 10 de noviembre. Este día tiene como objetivo lograr que los “ciudadanos estén informados sobre los avances científicos, creando sociedades más sostenibles, al tiempo que favorece la comprensión sobre la fragilidad del planeta en el que vivimos” (Naciones Unidas, 2018)[1].

De acuerdo con la CEPAL, “(S)i bien los países de América Latina y el Caribe han avanzado en materia de inversión en I+D, sus niveles continúan muy por debajo de los de los países de la frontera tecnológica”[2]. Esto implica que los esfuerzos que se han venido desarrollando en nuestra región son insuficientes para articular apropiadamente los temas de ciencia, tecnología e innovación con producción y crecimiento económico, de modo que puedan tener un impacto suficiente en el desarrollo de los países.

Para analizar lo que ha estado haciendo Centroamérica para fomentar la innovación y el desarrollo en la última década, se han revisado datos de inversión en Investigación y Desarrollo (I&D) como porcentaje del PIB (Banco Mundial 2018)[3]. La inversión en I&D a nivel global se ha mantenido bastante estable en los últimos 20 años, rondando el 2% como porcentaje del PIB. Para 2015, representó el 2,23, la cifra más alta desde 1996.

En Centroamérica esta inversión es bastante dispar, con países como Panamá, cuya inversión en Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB ha venido descendiendo en los últimos años (de 0,235 en 2006 a 0,063 en 2013, último año para el que se cuenta con datos). Si bien esto no significa que hayan disminuido los montos que se invierten en investigación y desarrollo, si nos indica que conforme ha aumentado el PIB, la inversión en investigación y desarrollo no ha crecido proporcionalmente, señalando la falta de prioridad que se le ha dado a este tipo de inversiones. Honduras no cuenta con datos recientes, el último dato disponible es de 2004, en el que la inversión en I&D era de 0,041, un dato que refleja la poca inversión orientada a la innovación y producción de conocimiento en el sector productivo. Guatemala ha mantenido tasas estables, pero muy bajas de inversión en I&D, bajando de 0,049 en 2006 a 0,045 en 2012 (no hay datos disponibles más recientes). En los casos de El Salvador y Nicaragua, se ha visto un incremento en la inversión en I&D en los últimos años, pasando de 0,089 en 2007 a 0,13 en 2015 para el primero y de 0,084 en 2011 a 0,108 en 2015 para el segundo. Finalmente, Costa Rica es el país que invierte más en investigación y desarrollo, que ha mantenido una tendencia creciente. En este caso, pasó 0,427 en 2006 a 0,577 en 2015.

Si bien, en la región centroamericana estas cifras son bastante significativas, están aún alejadas del promedio de 2,2 a nivel mundial, y del 2,4 (2015) de la región del Este de Asia y Pacífico, cuyo crecimiento se aceleró a partir de los 1980s, transformando sus economías para que la innovación y la tecnología primaran en sus procesos productivos y de desarrollo por sobre la exportación de materias primas y maquila simple. Incluso, son números que aún no llegan a lo que invierten en promedio los países de América Latina, que para 2014 fue de 0,767.

Lo que nos refleja este análisis es que si bien, en general, en Centroamérica hay una tendencia al alza en la inversión en I&D, esta no es suficiente, ni se articula en la región, como para poder tener efectos significativos en el desarrollo de los países. Mejorar y articular los esfuerzos para innovar y utilizar tecnología en los procesos productivos debe ser una meta para la región, para poder aprovechar todos los beneficios derivados de las mejoras científicas y tecnológicas para mejorar la calidad de vida de los centroamericanos, y continuar con pasos firmes por el camino del desarrollo sostenible.

[1] Naciones Unidas (2018) Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, 10 de noviembre. Recuperado de http://www.un.org/es/events/scienceday/

[2] CEPAL (2018). Acerca de Innovación, ciencia y tecnología. Recuperado de https://www.cepal.org/es/temas/innovacion-ciencia-y-tecnologia/acerca-innovacion-ciencia-tecnologia

[3] Banco Mundial (2018). Research and development expenditure (% of GDP). Recuperado de: https://data.worldbank.org/topic/science-and-technology

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