¿ÉXITO DE NAYIB BUKELE O FRACASO DEL BIPARTIDISMO?

Carlos Torres Jiménez

Director de Proyecto en FUNPADEM

Politólogo e Internacionalista

El ex alcalde de San Salvador se convierte en el primer presidente millenial de América. Su presidencia representa el desgaste de un bipartidismo acusado de corrupción, alejado de la población y recientemente estancado en diferentes indicadores sociales y económicos.

Tras el fin de la Guerra Civil (1970-1992) y los Acuerdos de Chapultepec, El Salvador ha tenido 2 diferentes y opuestas fuerzas políticas ejerciendo el poder. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), heredero de las fuerzas guerrilleras y cívico sociales de izquierda, que gobernó desde 2009 con Mauricio Funes (2009-14) y luego el ex – guerrillero y educador Salvador Sánchez (2014-2019). Su rival, la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) representa los sectores económicos poderosos, conservadores y asociados a Roberto D’Aubuisson, líder militar que tomó fama en diferentes sectores del ejército hacia la política. Cuatro presidentes de ARENA navegaron los rumbos de El Salvador por veinte años:  Alfredo Cristiani (1989-1994), Armando Calderón Sol (1994-1999), Francisco Flores (1999-2004) y Elías Antonio Saca (2004-2009).

¿Qué reclamaron los salvadoreños en esta votación que llevó a Bukele a la presidencia?

Diversos puntos son claves para entender esta victoria:

  • Corrupción: En los últimos años, la Fiscalía Salvadoreña ha procesado diversos casos de corrupción contra autoridades políticas. Entre ellas, tres expresidentes anteriores (Flores, Funes y Saca) han sido acusados de malversación de fondos, enriquecimiento y hasta saqueo de las arcas públicas.  Saca incluso confesó ser el líder de procesos de desvío de fondos para el beneficio propio y de otros en su gobierno (El Faro, 10 agosto 2018https://elfaro.net/es/201808/el_salvador/22332/Saca-resumi%C3%B3-en-una-hora-los-cinco-a%C3%B1os-de-corrupci%C3%B3n-de-su-gobierno.htm) CID Gallup, en su estudio final de opinión pública previo a esta elección cita como el tercer tema de importancia, lo referente a transparencia, buen gobierno y corrupción.  Bukele ofrecía una imagen de cambio, al que los dos partidos tradicionales tenían poca respuesta
  • Seguridad: El Salvador ha sido por la última década uno de los países más violentos e inseguros del mundo. Según datos del Insight Crime citados por Villalobos (2019), El Salvador ha tenido una constante arriba de 50 homicidios por 100.000 habitantes. Aunque en el 2018, existió una reducción de 15% (y el país ha experimentado una caída en los últimos 3 años), el salvadoreño promedio no siente mejoras en esta materia- estudios varios de opinión pública ubican al tema entre los primeros 2 lugares de importancia.  Además, es difícil de propiciar una agenda económica (y social) con un factor con capacidad de distorsionar cualquier tipo de estrategia gubernamental.
  • La inseguridad económica: El principal temor de la población salvadoreña radica en la certeza del empleo. Aunque el desempleo es relativamente bajo comparativamente hablando (5% de acuerdo con el BID en 2017), el fenómeno del empleo tiende a precarizarse. Aumentan tanto el subempleo, como la tasa de Desempleo en población joven (que llega al 14, 1% en 2017), factores que generan inseguridad en el hogar.   Este factor se suma a una precariedad en la atracción de fuentes de inversión extranjera. Para muestra un botón, Nicaragua obtenía más inversión extranjera directa que El Salvador, un país en teoría más rico, con mayor capital humano y un gobierno de izquierda moderada (Economist, 2019).
  • La novedad del candidato: El tsunami Bukele se viene gestando desde 2012, cuando el entonces publicista de 32 años toma la Alcaldía de Nuevo Cuscatlán. Tres años después, se convierte en alcalde de San Salvador ¿Su éxito? Un manejo magistral de sus redes sociales, donde existía una comunicación constante entre el alcalde y el público. El estilo del Bukele – joven, dinámico, culto, restaurador y transparente- contrastaba ya fuertemente con las dinámicas de su partido el FMLN -horizontal, dogmático, cerrado, viejo y sobre todo alejado del público. Ya desde la alcaldía, se veía presidenciable.  La reacción de su partido fue expulsarlo en 2017, entre otros factores por insubordinación. ¿La reacción de Nayib?: Crear un nuevo partido, negociar con otros actores y seguir en campaña. Eventualmente se uniría a GANA, el partido del ahora encarcelado ex – presidente Antonio Saca.  Desde ahí, el estilo de Bukele contrasta radicalmente no sólo con el FMLN sino con el conservador ARENA y su candidato Calleja.  Bukele se ve cómodo, activo y sincero; sus rivales se les siente acartonados, siguiendo un script anticuado y sin capacidad de respuestas a un político que no sigue las reglas tradicionales.  En fin, la comunicación de Bukele fue clave en el proceso.
  • “El construyó estas plazas”: Bukele vende igualmente una imagen de constructor, de lo que puede ser El Salvador.  Sus principales hitos son la restauración de plazas públicas y el centro histórico de San Salvador. Entre sus promesas, habla de más restauración, más obra pública y más cultura.  En  un país entrabado entre conflictos izquierda-derecha, la propuesta es fresca y novedosa.  Esto, sumado a la gran campaña de redes,  convierten a Bukele en un formidable candidato.

Estos factores llegan a un país con grandes complejidades y retos, Bukele representa  “un canvas limpio en el que se puede imaginar un futuro diferente (The Economist, 2019).”

Los retos son múltiples. ¿cómo se articulará Bukele (y GANA) en el contexto político actual de El Salvador? Es importante ubicar esta victoria en la actual articulación de fuerzas. GANA tiene 10 de los 84 diputados dominado actualmente por ARENA y el FMLN.   ¿cómo moverá Bukele el aparataje público? Tras 25 años de un binomio, ahora agotado, la administración pública está construida a semejanza del FMLN y ARENA. ¿Cómo incorporará jóvenes y su energía  que lo ayudó a llegar a la presidencia?  Como se mencionó, el desempleo juvenil es amplio y el riesgo de las pandillas y maras sigue presente, especialmente para estas poblaciones.  Por último, ¿puede Bukele construir una nueva fuerza de las ya agotadas propuestas partidarias que gobernaron en los últimos 25 años? Acá radica una importante pregunta. El Salvador, de pronto, se ve retado por un proceso necesario de cambio donde el diálogo se vuelve vital y el escenario futuro no es muy alentador.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Números para el Desarrollo (“N4D”). (SF): Recuperado de: https://data.iadb.org/IADBOpenDataVisuals/es/país-en-un-resumen-datos.html?país=BOL

  1. (31 de enero de 2019). A charismatic populist aims for El Salvador’s presidency. The Economist. Recuperado de: https://www.economist.com/the-americas/2019/02/02/a-charismatic-populist-aims-for-el-salvadors-presidency
  2. (10 de marzo de 2019). El Salvador’s rising political star. The Economist. Recuperado de: https://www.economist.com/the-americas/2019/02/02/a-charismatic-populist-aims-for-el-salvadors-presidency
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