A 32 años de la firma de los acuerdos de paz en Centroamérica: un panorama sobre la consolidación de las instituciones democráticas

Valeria Rodríguez Quesada
Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y en de Derecho en la Universidad de Costa Rica (UCR) y Pasante de FUNPADEM.

En el período posterior a la firma de los Acuerdos de Paz, los países de Centroamérica han recorrido distintos procesos en la consolidación de sus sistemas políticos. Desde el caso costarricense, en el que las instituciones democráticas han permanecido incólumes desde inicios de los años cincuenta; democracias más tardías como lo fueron las experiencias de Panamá, Guatemala y El Salvador, hasta regímenes que aún pueden calificarse como semi democráticos, como se refleja en los casos de Honduras y Nicaragua.

Precisamente, uno de los ejes que se expresan en el Acuerdo de Esquipulas II, se refiere a la democratización. Dentro de este,  el texto señala:

“[Los gobiernos] realizarán, de manera verificable, las medidas conducentes al establecimiento y, en su caso, al perfeccionamiento de sistemas democráticos, representativos y pluralistas que garanticen la participación de partidos políticos y la efectiva participación popular en la toma de decisiones y aseguren el libre acceso de las diversas corrientes de opinión a procesos electorales honestos y periódicos, fundados en la plena observancia de los derechos ciudadano. (Acuerdo de Esquipulas II, 1987)

No obstante, la frágil división de poderes, la corrupción y poca transparencia —especialmente en la ejecución de obras públicas—, la subrepresentación de mujeres, jóvenes y minorías étnicas que siguen sin alcanzar una participación política equitativa, el oportunismo político, y la poca participación popular siguen siendo flagelos que afectan a la región.Y aunque las problemáticas precedentes se refieren exclusivamente a la satisfacción y efectivo cumplimiento de derechos civiles y políticos, no debe olvidarse la relación intrínseca que estos mantienen respecto de las condiciones sociales de los individuos-agentes del sistema democrático necesarias para su ejercicio.

Al respecto, O’Donnell señala:

Si los/as ciudadanos/as utilizan ampliamente sus derechos políticos y civiles, el contexto social tenderá a ser diverso y congenial a la democracia; por otro lado, dicho contexto social tenderá a promover tales actitudes y prácticas por parte de sus ciudadanos/as. Hay una circularidad obvia en las afirmaciones precedentes; pero es una circularidad útil, ya que reafirma la imbricación mutua y necesaria de los lados individual y social de diversos derechos, incluidos los políticos. (O’Donnell, 2004)

En este contexto, el panorama social de la región es desalentador. El Quinto Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible resume que “durante el período 2000-2013 Centroamérica no logró elevar significativamente los niveles de bienestar y progreso social de sus habitantes. Si bien mejoraron indicadores clave como la esperanza de vida, la mortalidad infantil, el acceso a servicios públicos y la cobertura educativa, se mantiene el desafío de garantizar condiciones de vida dignas para amplios sectores de población, sobre todo en los países del centro y norte del Istmo, que además son los más populosos. En ellos se concentran la pobreza, la exclusión social, la desnutrición crónica y la violencia” (Programa Estado de la Nación, 2016).

Partiendo de la premisa de que las condiciones que constituyeron la base para la germinación de la guerra siguen estando presentes y, aún más grave, que sus consecuencias son aún latentes en la consolidación de los sistemas políticos, es necesario comprender de qué forma las condiciones sociales han influido en la participación política de los sectores más excluidos de las sociedades de la región.

A este respecto, Maslow  propone una teoría psicológica mediante la cual es posible establecer una jerarquía de necesidades que los seres humanos buscan satisfacer sobre la base de una pirámide. En su base, se encuentran las necesidades fisiológicas, de origen biológico y orientadas hacia la supervivencia humana, tales como respirar, beber agua, dormir, la necesidad de sexo y reproducción, y la necesidad de refugio. El siguiente eslabón estaría conformado por las necesidades de seguridad y protección, que surgen cuando las necesidades fisiológicas se encuentran satisfechas y hacen referencia a la seguridad física (un refugio que proteja del clima), de salud (asegurar la alimentación futura), y de recursos (disponer de educación, transporte y sanidad necesarios para sobrevivir con dignidad). En las capas superiores se encuentran las necesidades de amor y pertenencia, las necesidades de estima y, finalmente, las necesidades de autorrealización.

A medida que la persona logra el cumplimiento de las necesidades más básicas, va escalando en la pirámide y busca la satisfacción de otras necesidades insatisfechas, hasta llegar a la necesidad de autorrealización. El inconveniente se encuentra cuando una persona ni siquiera es capaz de satisfacer las necesidades más básicas, como es el caso de un 47% de la población centroamericana que en el 2013 se encontraba bajo la línea de pobreza, y cerca de la quinta parte (18%) que vivía en condiciones de indigencia, o el hecho de que para el 2014 cerca de 6,5 millones de centroamericanos (59% de la población) tenían al menos una necesidad básica insatisfecha (Programa Estado de la Nación, 2016).

Ante esto, resulta necesario afirmar que una gran cantidad de la población se encuentra tan ocupada intentando asegurar las condiciones para satisfacer sus necesidades más básicas —esto incluye la necesidad de vivienda digna, la cual, según el mismo informe, es la principal carencia en la región—, que ni siquiera le es posible tomar parte en las discusiones políticas, ni mucho menos, ejercer los derechos civiles que se supuestamente se le atribuyen, pues estos formarían parte de capas superiores de una pirámide sobre la cual aún no logran escalar.

En el mismo sentido, Sáenz de Tejada afirma que

“Las posibilidades de desarrollo y consolidación de la democracia están relacionadas con el agente ciudadano, que puede comportarse plenamente como tal cuando –siguiendo el modelo marshalliano– tiene satisfechas un conjunto de necesidades básicas que le permiten actuar como parte activa en la sociedad política. En esta parte de la evaluación, las democracias centroamericanas dejan mucho que desear, en tanto que la pobreza, el analfabetismo y la exclusión siguen siendo una constante en la región”. (Sáenz de Tejada, 2005)

Es decir, que la consolidación de los sistemas políticos dependerá indefectiblemente de la garantía de condiciones de vida dignas que permitan el desarrollo pleno de la ciudadanía. En un contexto donde no ha sido posible la superación de los conflictos sociales más profundos que permitieron la germinación de guerras; la sola afirmación de los derechos de expresión, asociación y acceso a la información de carácter pluralista, será incapaz de potencializar las capacidades de los diversos sectores que conforman las sociedades centroamericanas.

Referencias bibliográficas:

Acuerdo de Esquipulas II (1987). Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica. Guatemala: 7 de agosto de 1987. Recuperado de: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2004/2530.pdf

Lehoucq, F. (2013). La democratización en Centroamérica desde sus guerras civiles: fortalezas y debilidades. Revista de Derecho Electoral. San José: Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica. Recuperado de: https://www.tse.go.cr/revista/art/16/fabrice_lehoucq.pdf

O’Donnell, G. (2004). Notas sobre la democracia en América Latina. Buenos Aires: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Recuperado de: https://issuu.com/contenidosrd/docs/el-debate-conceptual-sobre-democracia.-pnud-2004

Orozco, M. (2006). Centroamérica: retos, conflictos y perspectivas en el siglo XXI. Washington DC: Diálogo Interamericano. Recuperado de:  http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/icap/unpan026752.pdf

Programa Estado de la Nación (2016). Quinto Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible. Capítulo 1: Sinopsis. San José: Programa Estado de la Región. Recuperado de: https://estadonacion.or.cr/informe/?id=89555141-aef8-4341-b5c0-7777d70f5b51

Sáenz de Tejada, R. (2005) Democracias de posguerra en Centroamérica: reflexiones sobre Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Revista Centroamericana de Ciencias Sociales N.º 3. Vol. II, Julio 2005. Disponible en http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/icap/unpan027277.pdf

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