Archivo de la categoría: SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL

Índice de Desempeño Ambiental. Calificación del mundo en Desarrollo Sostenible en el 2018

Por Dayana Espinosa Patti
Pasante de FUNPADEM
Bachiller en Relaciones Internacionales

La medición cuidadosa de las tendencias de protección al medioambiente y su progreso proporcionan una base para la formulación de políticas efectivas. En la búsqueda por alcanzar los objetivos descritos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2015 de las Naciones Unidas y el Acuerdo Climático de París, se ha visto que el desarrollo sostenible ha ido evolucionando para entrar en una nueva era de formulación de políticas ambientales basadas en datos, porque el tener un enfoque más empírico de la protección ambiental permite facilitar la detección de problemas, rastrear tendencias, destacar los éxitos y fracasos de las políticas, identificar las mejores prácticas y optimizar los beneficios de las inversiones en gestión ambiental. Partiendo de lo anterior, nace el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) elaborado por la Universidad de Yale, que clasifica a 180 países en 24 indicadores de desempeño en diez categorías de temas que cubren la salud ambiental y la vitalidad del ecosistema. (EPI, 2018)

Figura 1. Muestra las categorías e indicadores del EPI

Screen Shot 2018-02-21 at 2.25.33 PM

Fuente: Yale Environmental Index

Estas métricas proporcionan un indicador a nivel nacional de cuán cerca están los países de los objetivos de política ambiental establecidos en el Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. El EPI, por lo tanto, ofrece una tarjeta de puntuación que destaca a los líderes y rezagados en el desempeño ambiental, brinda información sobre las mejores prácticas y brinda orientación a los países que aspiran a ser líderes en sostenibilidad.

Principales hallazgos:

Dentro de los principales hallazgos publicados este año, se evidenció que la calidad del aire sigue siendo la principal amenaza ambiental para la salud pública. En 2016, el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) estimó que las enfermedades relacionadas con los contaminantes transportados por el aire contribuyeron a dos tercios de todos los años de vida perdidos por muertes y discapacidades relacionadas con el medio ambiente. Los problemas de contaminación del aire son especialmente graves en las naciones de rápida industrialización e industrialización como India y China.

Por otro lado, se constató que el mundo ha logrado grandes avances en la protección de los biomas marinos y terrestres, superando el objetivo internacional de protección marina en 2014. Sin embargo, los indicadores adicionales que miden las áreas protegidas terrestres sugieren que se necesita trabajar más para garantizar la presencia de un hábitat de alta calidad libre de las presiones humanas. Además se determinó que la mayoría de los países mejoraron la intensidad de las emisiones de GEI en los últimos diez años. Las tres quintas partes de los países del EPI tienen una intensidad de CO2 decreciente, mientras que entre el 85% y el 90% de los países tienen intensidades decrecientes para el metano, el óxido nitroso y el carbono negro y aunque se considera que estas tendencias son prometedoras se necesitan acelerar para cumplir los ambiciosos objetivos del Acuerdo Climático de París 2015.

2018-figure-es-1

Fuente: Yale Environmental Index

Regiones más destacadas por resultados

Los países europeos lideran los mejores resultados del EPI, ocupando los primeros 20 puestos. Suiza lidera el ranking con un puntaje de 87.42 en el desempeño ambiental general, clasificación que refleja un sólido desempeño en la mayoría de los temas, especialmente clima y energía y contaminación del aire. Además, el país se destaca en agua y saneamiento y en que sus áreas protegidas tienen la puntuación más alta en el índice de representatividad.

Francia (83.95), Dinamarca (81.60), Malta (80.9) y Suecia (80.51) completan los cinco primeros países en el EPI de 2018. Dentro del eje de salud ambiental, Dinamarca, Malta y Suecia se destacan por los puntajes altos en calidad del aire. Además, Malta tiene el rango más alto en agua y saneamiento, y Suecia tiene el puntaje más alto de no exposición al plomo. En el eje de vitalidad el ecosistema, Francia, Dinamarca y Malta obtienen los mejores puntajes en la categoría de biodiversidad y hábitat. Francia y Dinamarca ocupan el primer lugar en áreas marinas protegidas, y Malta se une a ellos en primer lugar en la protección de los biomas terrestres. Suecia ocupa el tercer lugar en clima y energía, y Francia y Dinamarca se destacan en la gestión sostenible del nitrógeno. En general, los altos puntajes exhiben compromisos de larga data para proteger la salud pública, preservar los recursos naturales y desacoplar las emisiones de GEI de la actividad económica.

La distribución dentro del ranking de los países asiáticos es la más desigual que cualquier otra región. Japón (20º), Taiwán (23º) y Singapur (49º) emergen como líderes regionales, mientras que los países Nepal (176º), India (177º) y Bangladesh (179º) se encuentran entre los países de menor rendimiento tanto en su región como en el mundo. La dispersión en los puntajes puede explicarse por los diferentes niveles de desarrollo económico dentro de Asia. Los bajos puntajes de la India están influenciados por el bajo rendimiento en el objetivo de la política de Salud Ambiental. Muertes atribuidas a PM2.5 (material particulado respirable presente en la atmósfera) han aumentado en la última década y se estiman en 1.640.113, anualmente (Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud, 2017). A pesar de la acción del gobierno, la contaminación por combustibles sólidos, el carbón y la quema de residuos de cultivos y las emisiones de los vehículos de motor continúan degradando gravemente la calidad del aire de millones de indios.

Las naciones de Latinoamérica están ampliamente distribuidas en la mitad del ranking del EPI. Costa Rica lidera en América Latina en la 30ª posición con una puntuación de 67,85 y Guyana recibió la puntuación más baja quedando de 128º. Dentro del estudio se destacaron las buenas prácticas de México y Perú, del primero la creación de cuatro áreas marinas protegidas (AMP) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, 2017) y del segundo, que se posicionó como uno de los líderes mundiales en la gestión sostenible de la pesca con la promulgación de leyes que sirvieron para regular la participación extranjera en la pesquería, el control de las cuotas y el establecimiento de temporadas de pesca (Arias Schreiber, 2012). Los niveles de desarrollo varían ampliamente entre los países de la región latinoamericana, lo que resulta en una amplia gama de gobernanza efectiva y, a su vez, diferencias en la prestación de servicios para la salud humana y la protección de los ecosistemas. No obstante, el desempeño ambiental si es de gran interés en la región, ya que ella alberga más del 40% de la biodiversidad de la tierra y más del 25% de sus bosques (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2016).

En el Caribe, Haití (174º) alarmó con sus resultados ya que está muy por debajo de la media de su grupo regional y es el único país fuera de África Subsahariana y Asia que se encuentra en los últimos 20 puestos de clasificación general.

Finalmente el EPI en sus conclusiones destacó una tensión entre las dos dimensiones fundamentales del desarrollo sostenible:

  1. Salud ambiental, que aumenta con el crecimiento económico y la prosperidad
  2. Vitalidad del ecosistema, que sufre la industrialización y la urbanización

Dejando ver que el buen gobierno es un factor crítico requerido para equilibrar estas distintas dimensiones de la sostenibilidad, hecho que a modo de reflexión sigue la línea de lo dicho por Daniel C. Esty, director del Centro de Derecho y Política Ambiental de Yale en el foro de Davos: “A medida que la comunidad mundial persigue nuevos objetivos de desarrollo sostenible, los responsables políticos deben saber quién lidera y quién se está quedando rezagado respecto de los desafíos energéticos y medioambientales. El EPI 2018 confirma que el éxito con respecto al desarrollo sostenible requiere tanto del progreso económico que generan los recursos para invertir en infraestructura ambiental como en una gestión cuidadosa de la industrialización y urbanización porque esta misma puede conducir a una contaminación que amenace la salud pública y los ecosistemas”.

Referencias:

Arias Schreiber, M. (2012). La evolución de los instrumentos legales y la sostenibilidad de la pesquería de anchoa peruana. Marine Policy, 36 (1), 78-89. https://doi.org/10.1016/j.marpol.2011.03.010

EPI (2018) Environmental Performance Index. Yale University. Obtenido de: https://epi.envirocenter.yale.edu/2018/report/category/hlt

Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud. (2017). Base de datos de Global Health Data Exchange. Obtenido de http://ghdx.healthdata.org/

Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas. (2016). El estado de la biodiversidad en América Latina y el Caribe: un examen de mitad de período del progreso hacia las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica . PNUMA. Obtenido de https://www.cbd.int/gbo/gbo4/outlook-grulac-en.pdf

Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. (2017b, 7 de diciembre). México declara cuatro nuevas áreas protegidas. Obtenido de https: https://www.iucn.org/news/secretariat/201612/mexico-declares-four-new-protected-areas

 

Anuncios

Costa Rica hasn’t used fossil fuels for energy since June: the most dangerously underappreciated news of the year

Por Arthur Howard Nelson
Pasante de FUNPADEM

A little over a week ago media outlets around the world reported that Costa Rica, a nation known for its lush and vast biodiversity, has not used fossil fuels for power since the first of June this year. According to analyses from the various sources which reported the achievement, Costa Rica accomplished this feat mostly because of its utilization of hydropower, an industry bolstered by high levels of rainfall. The development and use of sustainable energy is part of the country’s efforts to protect its natural wealth and become carbon- neutral by the year 2021.

Because of its preservationist policies, Costa Rica is considered by many world observers to be one of the greenest countries on the planet. And, as the effects of global climate change worsen, many global leaders, citizens and media have emphasized the dire importance of protecting the earth’s natural resources.

However, Costa Rica achieving over 150 days of independence from fossil fuels received an incredibly light amount of international recognition. Websites and a few online magazines wrote pieces about the achievement, but major international publications such as the New York Times, BBC and the Washington Post failed to even acknowledge what Costa Rica had done. The publications that did discuss it only briefly mentioned it, without going into much depth as to the particulars of the energy usage. Furthermore, world leaders and international organizations stayed mum.

This is peculiar, not only because the consensus of the global community has consistently understood the grave nature of the environmental crisis, but also because the story of Costa Rican use of sustainable energy is without doubt one of the most important occurrences of the year, if not the past decade. According to the Intergovernmental Panel on Climate Change, the United Nations and a multitude of think tanks and NGOs, the earth will not be able to sustain current rates of global fossil fuel usage. In fact, an analysis of climate change by the former organization found that if current usage continues, the world and its natural riches will reach a point of irreversible destruction by the year 2100, a time in which in effects will be on a “regional scale.”

Global climate change is thus the single greatest issue of our generation. It spans borders and politics, conflict and collaboration. Every country in the world will be incredibly adversely affected by the degradation of the earth’s natural environment in almost all aspects of life. It is for this reason that Costa Rica deserves much more praise and scrutiny from the international community for exclusively using sustainable resources.

The praise is for obvious reasons. Foremost, Costa Rica proved that attaining sustainability on a national scale is possible. As reflected in a piece written by Robert Bryce of Forbes, various political opinions and groups in every country have argued that transitioning from dependency on fossil fuels to the utilization of sustainable energy would be disastrous economically because of job loss, damages to metrics like GDP, and issues with distribution.

However, Costa Rica has experienced great financial success from investments in green technology. Because of federal incentives and an eager market, GDP per capita in Costa Rica has increased by 4.5% for the past 13 years. And, only 1.4% of Costa Rica’s population lives below the global poverty line. Costa Rica has undoubtedly been considered an economic success during its attempts at energy sustainability, demonstrating that green energy does not inherently affect a country’s economy in negative ways. Furthermore, 99.5% of Costa Rica’s population has access to electricity, clearly displaying the ridiculous nature of the assertion that running a country on sustainable energy would leave its population in the dark.

Costa Rica is clearly a model of economic and environmental success for the rest of the world. But while it is important to praise the achievements of the nation, it is just as vital to scrutinize them. For, meaningful progress and improvements are only made through the intense analysis of policies and their effects. While Costa Rica has enjoyed a level of great success, the country still has an incredible amount of work to accomplish. And, other countries of the world must have a deep knowledge of the environmental and economic conditions in Costa Rica to apply its achievements to their respective models.

Foremost, as Lindsay Fendt of The Guardian notes, Costa Rica’s ability to run on 90% hydropower is due to the consistent rainfall in the country. As Fendt discusses, this means that Costa Rica would not be having such success if it were in a time of drought as it was just months ago, and further that other countries with less rainfall would have difficulties replicating such a model. Costa Rica also only hosts approximately 200 clean energy vehicles, meaning that the country is still producing immense greenhouse gas pollution through residents’ use of cars, buses, motorcycles and other methods of transportation. Fendt also points out that Costa Rica is a relatively small nation, and a country with a larger area or population could find the transition to clean energy unattainable.

While the debate between the feasibility of certain types of clean energy in a country is completely merited, inaction and nonchalance surrounding global climate change is not. As a species, we must do what it takes to assure that our way of life does not destroy our communal home. The complete degradation of the earth’s natural environment, which as research suggests is inevitable with current fossil fuel usage rates, is morally repulsive and gravely damning.

So, no matter what specific methods or policies a country feels it can take to prevent such catastrophe, they must be heavily invested in the analysis of the problem and potential solutions. While many countries and populations have dedicated money to such causes, very few seem to have the passion required to make significant change. Costa Rica achieved more than 150 days of sustainable energy last week, but the international reaction to this beam of hope in a polluted world was disappointing. Media outlets failed to report it as anything more than a minor achievement or an interesting fact, and global leaders seem just as uninterested.

Costa Rica may be very different from every one of the world’s nations, but it undoubtedly proved that utilizing sustainable energy on a national scale is possible. Each country has different natural riches, but each has them nonetheless. Costa Rica’s monumental feat should inspire deep inquiry from each of the world’s populations to understand both the incredible achievement and ways in which they can apply Costa Rica’s policies to their own nations, towns and homes. If Costa Rican energy policies are not given such attention, the countries of the world will prove that they are not completely invested in halting mankind’s damage to the planet. This would be the gravest error ever experienced in the history of our species.

Sources

Bryce, R. (2010, May 11). The Real Problem with Renewables. Forbes.

Climate Change Synthesis Report. (2014). Intergovernmental Panel on Climate Change.

Costa Rica: A Leader in Sustainable Practice and Policy. (2016). United Nations Environment Programme

Costa Rica Unemployment Rates. (2016). Trading Economics.

Costa Rica. (2016). World Bank Data.

Fendt, L. (2015, March 30). The truth behind Costa Rica’s renewable energy. The Guardian.

Northrup, T. (2016). Costa Rica Has Only Used Renewable Energy For Electricity This Year. IFL Science.

 

 

Arrecifes artificiales, una alternativa de pesca sostenible

Por Wilfredo López
Máster en Gestión de Ecosistemas Marinos

El Humedal Ramsar Complejo Bahía de Jiquilisco es el bosque de manglar más grande de El Salvador, ubicado en el departamento de Usulután. Posee un área estimada de 63.500 hectáreas, conformado por seis municipios: Jiquilisco, Puerto el Triunfo, Usulután, San Dionisio, Concepción Batres y Jucuarán. En ellos se encuentra un total de 147.549 habitantes.

Dentro de la Bahía se estima que 5.000 pescadores artesanales dependen de la pesca dentro del estuario y mar adentro; por lo que para garantizar el aprovechamiento sostenible y la conservación de los recursos, la implementación correcta de los arrecifes artificiales como herramientas de gestión pesquera es una respuesta a las necesidades de la pesca local.

En la actualidad se dictan directrices para el ordenamiento espacial y temporal para los arrecifes arteriales, y desde el año 2008 se vienen implementando iniciativas con diferentes instituciones locales y donantes.

El proyecto que ejecuta MARN/PNUD, con el auspicio de Global Environment Facility (GEF) en el marco del Proyecto: Biodiversidad, Pesca y Turismo (BPT), con la colaboración de CENDEPESCA y el equipo de Guardarrecursos locales del MARN, procura la adecuación de arrecifes artificiales como hábitats para la protección y/o aprovechamiento de peces comerciales. Representa una herramienta de ordenación y protección ecológica que beneficia la restauración y rehabilitación de los ecosistemas del lugar y favorece e incrementa la captura de peces asociadas a los arrecifes, dada la necesidad de contrarrestar las pérdidas de rendimiento por sobrepesca, contaminación o destrucción de hábitat.

Se ha validado el uso de los arrecifes artificiales de concreto tipo dado o cubo (modelo utilizado por JICA y MARN/PACAP), como un mecanismo de atracción de peces a los núcleos de pesca que diversas asociaciones cooperativas gestionan en los Complejos Ramsar Bahía de Jiquilisco y Jaltepeque. Éste instrumento de gestión pesquero ha permitido obtener rendimientos promedios de hasta 9 lbs. por hora de pesca, rendimientos que normalmente no se obtienen en estos ecosistemas en el país.

En términos generales, los arrecifes artificiales de concreto tienden a semejarse con los fondos de arrecife de coral o roca natural, según aumentan los años de inmersión de las estructuras. Es importante que la pesca se realice alrededor del arrecife y no sobre éste, además que se roten frecuentemente los sitios para lograr mayor sostenibilidad del recurso. Si no se toman las medidas correctas, la herramienta no funciona de manera positva.

En horabuena por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en el marco del proyecto MARN/PNUD/GEF, CENDEPESCA y el equipo de Guardarrecursos localesdel MARN.

Anuncios