LA DESIGUALDAD DE GÉNERO EN EL CAMPO LABORAL EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE

Por Asdrúbal Marín Murillo
Profesor de filosofía en la Universidad de Costa Rica (UCR)

El papel de la mujer en el desarrollo familiar, nacional y regional ha sido fundamental a lo largo de la historia. Sin embargo, debido a sociedades patriarcales, la inequidad de género, asuntos políticos, económicos y estructurales, ese aporte tradicionalmente ha sido invisibilizado. Estas desigualdades, unidas a la violencia psicológica, sexual, moral y física, han obstaculizado el desarrollo y la realización personal, disminuido la calidad de vida, y excluido a la mujer del acceso a la educación y al bienestar laboral. Recordemos que ya desde la antigua Grecia, cuna del pensamiento teórico racional, la mujer simplemente se le valoraba para la crianza de los hijos y los oficios domésticos. Un triste ejemplo de esta violencia de género lo fue, siglos después, “la famosa Hipatia de Alejandría, matemática y astrónoma, asesinada por una turba de fanáticos cristianos alrededor del año 415, quienes no le perdonaron su dedicación a una profesión que consideraban exclusiva de varones” (Camacho Naranjo, 2013, p. 77).

Si bien es cierto que situaciones tan extremas, por diferencias de ese tipo, no se dan en nuestras sociedades actualmente, si es del conocimiento general, y muy criticable que la desigualdad y la exclusión de género son fenómenos aún muy presentes en la región latinoamericana. La violencia sexual e intrafamiliar, así como la desigualdad económica y laboral constituyen elementos de discriminación de género muy arraigados y casi, podríamos decir, aceptados en los procesos identitarios y culturales de los países latinoamericanos y del Caribe.

Desde el punto de vista político ha existido, y existe, una inoperancia, ineficiencia y desinterés por parte de los gobiernos de turno. La falta de políticas públicas por parte de los Estados, el incumplimiento de la legislación, el compromiso de una ética empresarial privada, el escaso interés en la mayoría de las instituciones gubernamentales y la carencia de una ética humanista a nivel educativo y social, limitan la posibilidad de incorporación de la mujer al mercado laboral y a erradicar la violencia de género. Esta realidad incide directamente en la obtención de un empleo digno y bien remunerado y en el ejercicio de puestos de alto nivel. Todos los elementos anteriores contribuyen a la desigualdad de género y a la explotación y violación de los derechos económicos y civiles de las mujeres.

En tal sentido, la CEPAL señala que una de cada tres mujeres en la región no tiene ingresos propios y que más de la mitad (55%) no tienen ingresos propios o perciben montos inferiores al salario mínimo mensual de su país. (CEPAL; 2017). En este fenómeno laboral, los hombres no solo acaparan la mayor cantidad de empleos, sino que a la vez obtienen los mejor pagados, o desempeñando el mismo puesto reciben un salario superior al que se le paga a una mujer.

Asimismo, hay un bajo sector de productividad por parte de las mujeres que subyace en el sector laboral, por lo que la CEPAL indica que “en la región, 78,1% de las mujeres que están ocupadas se desempeñan en los tres sectores definidos como de baja productividad (agricultura, comercio y servicios sociales, comunales y personales), lo que implica peores remuneraciones, menor cobertura de la seguridad social y menor contacto con las tecnologías y la innovación” (CEPAL llama a aplicar medidas innovadoras y efectivas para garantizar los derechos de las mujeres en América Latina y el Caribe, 2016, párr. 10).  Además, el documento señala que las mujeres realizan entre el 71% y el 86% del trabajo no remunerado total que demandan los hogares, dependiendo del país.” (CEPAL, 2016).

En cuanto gráfico 1, se aprecia que las diferencias salariales que se dan entre hombres y mujeres entre 1990 y 2014 y que aún teniendo ambos un mismo grado de escolaridad, en ningún momento las mujeres superan la brecha salarial existente entre ambos sexos.

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Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Existen aproximaciones para disminuir la asimetría aún existente entre hombres y mujeres. A pesar de ello, falta mucho por hacer en América Latina y el Caribe para lograr implementar mecanismos necesarios y eficientes para potenciar una igualdad de género en el ámbito laboral.

Aún existe mucha reserva y desconfianza por ciertos sectores sociales. Solamente mediante un compromiso amplio, integrador e inclusivo en toda la región latinoamericana se pueden lograr avances significativos. La violencia y la explotación de género en todos sus sentidos constituye un mal crónico y deshumanizante, por lo que requiere un gran esfuerzo y un tratamiento colectivo para su erradicación.

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Camacho Naranjo, L. (2013). La ciencia en su historia. San José, Costa Rica:

Editorial Universidad Estatal a Distancia.

CEPAL: La autonomía de las mujeres es un requisito imprescindible para alcanzar

       la igualdad de género en la región [comunicado de prensa]. (10 de enero 2017).

Recuperado de http://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-la-autonomia-

mujeres-es-un-requisito-imprescindible-alcanzar-la-igualdad-genero-la

CEPAL llama a aplicar medidas innovadoras y efectivas para garantizar los

       derechos de las mujeres en América Latina y el Caribe [comunicado de prensa].

(24 de octubre de 2016). Recuperado de http://www.cepal.org/es/comunicados

/cepal-llama-aplicar-medidas-innovadoras-efectivas-garantizar-derechos-

mujeres-america

Comisión Económica para América Latina. (2016). Autonomía de las mujeres e

       igualdad en la agenda de desarrollo sostenible. Recuperado de

http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/40633/4/S1601248_es.pdf

Ferreiro, L. (19 de marzo de 2015).  Porqué las mujeres ganan menos que los

       hombres [noticia]. Recuperado de http://www.bancomundial.org/es/news

/feature/2015/03/19/por-que-las-mujeres-ganan-menos-que-los-hombres

Organización Internacional del Trabajo. (2016). Las Mujeres en el trabajo:

       tendencias 2016 [Resumen ejecutivo]. Recuperado de: http://www.ilo

.org/gender/Informationresources/Publications/WCMS_457094/lang

–es/index.htm

 

 

 

DESIGUALDAD DE GÉNERO: PRINCIPAL OBSTÁCULO AL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LATINOAMÉRICA

Por Diego Acuña Picado
Pasante de Funpadem
Estudiante de Relaciones Internacionales,
Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

La lucha por los derechos de la mujer ha sido arduo en Latinoamérica; un amplio trayecto con múltiples obstáculos en la construcción de una sociedad equitativa e igualitaria en esta región del mundo. Aún hoy las mujeres sufren múltiples desigualdades laborales, económicas y agresiones físicas, sexuales y psicológicas que conllevan a un amplio y evidente rezago social.

Cuadro 1. Concesión del sufragio femenino en Latinoamérica.

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Elaboración propia en base información brindada por la Comisión Interamericana de Mujeres: http://portal.oas.org/Portal/Topic/Comisi%C3%B3nInteramericanadeMujeres/Historia/Luchaporelsufragiofemeninoenelhemisferio/tabid/662/Default.aspx

 

Resulta displicente pensar que en nuestra región el proceso de reconocimiento constitucional de la ciudadanía de las mujeres como tal inició hace menos de un siglo en Ecuador (1929) y finalizó hace poco en 1961 en Paraguay y El Salvador, por lo que el rol de la mujer a mediados del siglo XX se encontró relegado a una condición de invisibilización política, hasta la llegada de las incipientes luchas por el empoderamiento de los derechos civiles que les correspondían, como tal fue el caso de Paulina Luisi en Uruguay, o Matilde Hidalgo de Procel en Ecuador (BBC; 2013).

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Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

A pesar de los constantes avances realizados en materia de género, las mujeres latinoamericanas aún no poseen plenitud de acceso a sus derechos laborales y existen asimetrías económicas que no permiten igualdad de condiciones  con los hombres (ver gráfico 2). Esto es evidenciado en la población latinoamericana que no posee ingresos propios, según CEPAL (2016) las mujeres doblan el porcentaje de hombres sin ingresos que mujeres en Latinoamérica.

Este mismo informe (CEPAL; 2016), señala que el desarrollo sostenible de la región podrá ser alcanzado únicamente si es una labor realizada tanto por hombres y mujeres; un plan inclusivo que empodere y brinde autonomía a las mujeres en todos los ámbitos de su desarrollo, refiriéndose al primer artículo de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer:

“ […] la expresión “discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil o en cualquier otra esfera“ (Naciones Unidas, 1979).

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Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Actualmente las mujeres latinoamericanas atraviesan dificultades de distinta índole, y la igualdad de género podrá ser únicamente alcanzada si son superados los estigmas culturales predispuestos en nuestra sociedad, reconociendo el valor de la mujer en el entramado político y social en el que nos encontramos.

En tal sentido, el camino recorrido en búsqueda de la igualdad de los derechos de las mujeres se debe enmarcar en el mismo espíritu en el que Francisco de Miranda destacó que las mujeres se hayan sujetas de igual forma a las leyes que los hombres, y que por tanto estas debían cuando mínimo ser consultadas en los aspectos que les incumbían (Galeana, P; 2004). El camino hacia la igualdad de género ha sido en efecto largo y arduo, más no concluso, los objetivos perseguidos son ahora distintos, y el rol de la mujer hoy en día debe ser protagónico.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

CEPAL. (2016). Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible. Recuperado de: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/40633/4/S1601248_es.pdf

Galeana, P. (2004). La lucha de las mujeres latinoamericanas, democracia y derechos humanos. Recuperado de: http://www.cialc.unam.mx/web_latino_final/archivo_pdf/Lat38-207.pdf

Smink, V. (2013). 5 precursoras del voto femenino en América Larina. Recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/10/131018_100_mujeres_bastiones_feminismo_vs

Comisión Interamericana de Mujeres. S.F. Lucha por el sufragio femenino en el hemisferio. Recuperado de: http://portal.oas.org/Portal/Topic/Comisi%C3%B3nInteramericanadeMujeres/Historia/Luchaporelsufragiofemeninoenelhemisferio/tabid/662/Default.aspx

Administración Trump ¿El Estado en retroceso?

Por Sarah Castrillo
Coordinadora del Programa de Justicia y Cumplimiento
FUNPADEM

A menos de una semana de iniciada el mandato republicano en el territorio estadounidense y ya empiezan a temblar los cimientos de las políticas implementadas durante la administración Obama. El actual presidente del país más poderoso del planeta, Donald Trump, ha estrenado su mandato emitiendo una orden ejecutiva relacionada con el comercio mundial. Desde inicios de su campaña, Trump fue enfático en sus intensiones de retirarse o de renegociar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) compuesto por 12 países y que este año cumple 23 años desde su ratificación.

El TPP es un espacio que busca la negociación de barreras comerciales que sean beneficiosas para todos los países involucrados y un marco legal común en materia de propiedad intelectual, laboral y ambiental. Los principales argumentos del ahora líder hacen hincapié en que el tratado va en detrimento de los negocios y de los trabajadores de su país, y que por ello no es útil para la Nación. Hoy Trump ha concretizado dicha propuesta de campaña.

Por otro lado, hay manifestaciones en todo el mundo en contra de la administración de Trump, marchas compuestas por más gente de la que asistió a su toma de poder. Los países se está organizando para hacerle frente a sus nuevas políticas. México enfrenta no solo la construcción de un muro, también enfrenta su costo; las deportaciones pareciera que serán masivas y más rupturas de convenios entre potencias se asoman y parecen ciertas.

El presidente ha cambiado su política exterior hacia los demás países, puesto que el TPP representaba un esfuerzo de los estadounidenses por mantener presencia en suelo asiático. Además ha amenazado con el alza de impuestos a la República de China, país que ha ascendido política y económicamente en el panorama internacional.

De lo que si se tiene certeza es que esta nueva administración ha venido a zarandear a todas las naciones, convenios, y al status quo en general. Según el sitio oficial Womens March en 3 días se han registrado 673 marchas en todo el globo y se estima que alrededor de 4,834,000 personas han participado. Alrededor del mundo se están levantando protestas en contra del nuevo líder estadounidense debido a sus declaraciones machistas, homofóbicas y racistas.

Mapa n.1: Ubicación y cantidad de marchas en el mundo del Women´s march.

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Fuente: https://www.womensmarch.com/sisters (2017)

Mientras tanto Trump ignora los acontecimientos y continúa con su plan de gobierno cancelando el Obamacare, donde 20 millones de personas perderán su seguro médico. De igual forma los fondos direccionados a la conservación del ambiente y el cambio climático han sido recortados, ya que el ahora presidente niega rotundamente la existencia del cambio climático. Finalmente los programas enfocados a temas de diversidad han sido eliminados por completo del plan de gobierno y para sellar con broche de oro, Trump acaba de prohibir la recepción de fondos a ONGs que se encuentren a favor del aborto (BBC, 2017).

Pareciera ser que con el cambio de gobierno se evidencia un retroceso político y social de los Estados Unidos. El contraste entre el mandato de Obama y ahora la administración de Trump genera desconcierto, confusión y sobre todo negación del mundo entero. ¿Será posible que esto sea el resultado de la democracia en los Estados Unidos? ¿Es realmente esto el reflejo de la sociedad estadounidense? Honestamente esta última pregunta es lo que más me preocupa, porque Trump eventualmente terminará su mandato.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Womens March .(2017). Recuperado de: https://www.womensmarch.com/sisters

BBC Mundo. (23 de enero del 2017). Donald Trump retira a Estados Unidos del TPP, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. Recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38723381

Tasas de Homicidios en Centroamérica del 2006 al 2016: Balance de una década

Por Hazel Villalobos
Gerente Técnica FUNPADEM
Especialista en Seguridad y Prevención de la Violencia

A pocos meses de conmemorarse los 30 años de los Acuerdos de Paz en Centroamérica, aún se puede observar como la paz plena y duradera aún está lejos de llegar a esta región del mundo.  Se ha considerado a Centroamérica como la región más violenta del mundo, esto a pesar de que en ninguno de los países existe un conflicto armado declarado.   Los esfuerzos para lograr la pacificación de la región, el fortalecimiento de la democracia y la consolidación de los estados de derecho se ven cercenados con el surgimiento de nuevas amenazas internas principalmente relacionadas a las violencias del crimen organizado y a la delincuencia (Urcuyo, 2009 p 44)

Balance de una década

En la primera década del siglo XXI, la violencia aumentó considerablemente en la región. Las tasas de homicidios se disparan en varios países, principalmente los del Triángulo Norte.  Sobre este tema, el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 indica que el promedio total de la región centroamericana es de 32 homicidios por cada 100 mil habitantes. Tres veces más alto que el promedio mundial. (Orozco et al, 2010).

Sin embargo, la segunda década de este siglo la violencia parece disminuir y es a partir del año 2012 que la mayoría de los países centroamericanos empiezan a reportar disminuciones en sus tasas de homicidio doloso, siendo la excepción del caso: El Salvador y Costa Rica (ver tabla N1)

Tabla N1Screen Shot 2017-01-19 at 11.16.24 AM.pngFuente: Elaboración propia a partir de datos obtenidos de Insigh Crime y UNODC. Para el año 2013 los datos provienen de PNC (GU), IML (ES), UNAH(HO), PN (NI), OIJ (CR) y Ministerio de Seguridad (PA).

Guatemala: A partir del 2012 la tasa de homicidios en este país empieza a registrar una disminución constante, pasando de 39.9 en el 2012 a 27.3 homicidios por cada 100.000 habitantes en el 2016. La tasa de homicidios del 2016 es la más baja de la última década.

Honduras: Del 2010 al 2014 fue el país más violento de Centroamérica, llegando a tasas de homicidios dolosos mayores a 90 puntos. Sin embargo a partir del 2012 se inicia registrar una disminución que alcanza su ímpetu en el 2016 con 59.1 puntos (32.3 puntos menos que el 2012).

La tasa de homicidios dolosos más baja de esta década la registra en el 2006.

El Salvador: Desde el 2015 El Salvador es considerado como el país más violento de la región. En el período 2011-2013 registró la disminución más significativa de la violencia, esta tendencia se le atribuyó a la Tregua pactada entre las dos pandillas más grandes y violentas de este país: M18 y MS-13.

Aunque en el período 2015-2016 la tasa de homicidios se redujo en 21.7 puntos, aún este país triplica la tasa de homicidios que tenían en el año 1999 (36 por cada 100.000 habitantes). La tasa de homicidios dolosos más baja de esta década la registra en el 2012.

Nicaragua: Este país centroamericano es el que registra una gran mejoría en la última década, convirtiéndose desde el 2014 en el país más seguro de la región.  Nicaragua redujo en un 50% su tasa de homicidios en un lapso de siete años, pasando de 14 homicidios por cada 100.000 habitantes en el 2009 a 7 en el 2016. El año 2016 registra la tasa de homicidios dolosos más baja de la década.

Costa Rica: En el año 2006 Costa Rica era el país más seguro de la región, una década después es el cuarto más violento de Centroamérica. A partir del 2007 hasta el 2009 registró un aumento de la violencia, sin embargo en el período del 2010 – 2012 la tasa de homicidios dolosos disminuye considerablemente.

Esta mejoría duró muy poco y desde el 2013 se observa un aumento en los homicidios dolosos, siendo el 2016 el año más violento en la historia de este país.

Panamá: Este país comparte un caso de éxito similar al de Nicaragua en cuanto a la disminución de tasa de homicidios. En un lapso de siete años disminuyó su tasa de homicidios en casi un 60% pasando de 22.6 en el 2009 a 9.3 en el 2016.

El año 2016 registra la tasa de homicidios dolosos más baja de la década.

Regional: A pesar, de que en la mayoría de los países de la región registran una disminución de su tasa de homicidios desde el 2012, aún el promedio total de la región centroamericana es de 32 homicidios por cada 100 mil habitantes, mucho mayor  a la media mundial.

2017: re direccionando esfuerzos para disminuir la violencia

Existen muchas hipótesis que tratan de explicar la tendencia a la disminución de la tasa de homicidios de algunos países centroamericanos; algunas positivas como la mayor inversión de las políticas sociales, la ayuda de la cooperación internacional, la tregua entre maras, el mayor involucramiento de la sociedad civil , etc; y otras nada positivas y hasta polémicas como el subregistro de homicidios y el involucramiento de las fuerzas militares en la seguridad ciudadana.  Por lo cual, sería de gran apoyo que académicos, decisores y funcionarios de los gobiernos realicen investigaciones a profundidad en busca de las verdaderas razones. Esto permitiría identificar buenas prácticas , fortalecerlas y replicarlas en otros espacios.

Los esfuerzos nacionales y regionales deben de seguir, pero esta vez deben estar re direccionados a seguir disminuyendo la tasa de homicidios en el Triángulo Norte, en detener el aumento de la violencia en Costa Rica y seguir manteniendo la disminución de la violencia en Nicaragua y Panamá.

Además, es de mucha importancia que la cooperación internacional y los organismos regionales abarquen integralmente la violencia en la región, aunque es cierto que la tasas de homicidios que registran los países del sur son mucho menores que las de los países del Triángulo Norte, la violencia no considera fronteras. Un caso claro de esto es la situación que actualmente afecta a Costa Rica.

Referencias Bibliográficas

Acuerdo de Esquipulas II (1987). Disponible en http://www.guatemalaun.org/bin/documents/Esquipulas%20II.pdf

Insight Crime (17 Enero 2017) Balance de InSight Crime sobre homicidios en Latinoamérica en 2016. Consultado el día 17 de Enero del sitio web http://es.insightcrime.org/analisis/balance-insight-crime-sobre-homicidios-2016

PNUD (2009-2010) Índice de Desarrollo Humano para América Central “Abrir espacios a la Seguridad Ciudadana y el Desarrollo Humano”

UNODC  (s.f) Intentional homicide count and rate per 100,000 population,by country/territory  2009- 2012. Disponible en http://www.insightcrime.org/images/PDFs/UNODChomicides.pdf

Urcuyo, C (2009) Seguridad: un reto para la gobernabilidad democrática. En Trejos, M (comp.) El Salvador: La integración Regional: Instrumento de Desarrollo Nacional. Las crisis y la seguridad.-1 ed- San José, CR. 2009.

En Centroamérica aún existe la esclavitud

Pamela Salazar Ramírez
Asistente Administrativa FUNPADEM
Estudiante de Relaciones Internacionales, UIA.

A nivel regional, Centroamérica es la zona que presenta los mayores índices de desigualdad, exclusión y violencia. Muchas personas se han visto forzadas a huir de sus países para combatir de alguna forma la pobreza y el riesgo de perder la vida a falta de comida, servicios de salud, educación y/o seguridad. (Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo, 2009).

Estas condiciones han favorecido para que miles de personas centroamericanas sean víctimas de esclavitud. Flagelo que muchas veces pasa imperceptible para las autoridades de estos países de la región. De acuerdo a los datos de la fundación australiana Walk Free, en Centroamérica existe alrededor de 96.900 personas que están bajo alguna forma de esclavitud, siendo los países del Triángulo Norte los que registran más víctimas (ver tabla N1).

Tabla 1. Cantidad de víctimas de esclavitud en Centroamérica según Walk Free Foundation (2016).

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En Costa Rica por ejemplo, los casos más frecuentes de esclavitud son de ciudadanos chinos continentales, quienes son traídos por otros conciudadanos quienes les prometen un “paraíso laboral”, ingresándolos al país sin documentos. Sin embargo, cuando llegan a su destino la realidad es otra y son forzados a trabajos inhumanos en condiciones deplorables. En El Salvador, la esclavitud se da principalmente en las labores de campo y la prostitución de jóvenes que son llevadas (algunas son secuestradas) de las zonas rurales a las ciudades (Carrillo, 2016).

En Honduras, la pederastia o pedofilia es la forma más frecuente de esclavitud que afecta a la niñez. Las víctimas, son principalmente niñas que son raptadas por organizaciones criminales que las vende como objetos sexuales a extranjeros, lo que comúnmente se le llama “turismo sexual infantil” (Vergara, 2016).

Se presume que la mayor causa de la esclavitud que se presenta en el istmo es por razones de deuda. Las víctimas especialmente son aquellas personas que inmigraron hacia los Estados Unidos y fueron descubiertas en estado ilegal y posteriormente deportadas. Estas personas adquirieron una deuda significativa para pagar su viaje a EEUU y al fracasar, regresaron sin nada y con un compromiso por pagar. La manera que encuentran para solucionarlo es la de servir a una organización criminal en condiciones esclavistas. (OIM, 2013).

Cabe destacar que las pésimas condiciones que se sufren en estas actividades ilícitas afectan por igual a hombres, mujeres, adolescentes y niñez; sin embargo, las mujeres y las niñas son las más afectadas. El respeto de los derechos humanos, los derechos laborales y el derecho a una vida digna no deberían entrar en discusión, sin embargo las organizaciones criminales se aprovechan de las necesidades de estas personas para esclavizarlas.

Hasta que tengamos una Centroamérica más próspera, con mayores y mejores oportunidades socioeconómicas para las clases más bajas y poblaciones en condición de vulnerabilidad, flagelos como la esclavitud no se extinguirán.

Referencias Bibliográficas

Carrillo, A. (2016). Centroamérica: la trata de este otro lado del mundo. Tomado el 03 de Enero de 2017, de http://www.revistapueblos.org/?p=21380

OIM. (2013). Trata de personas con fines de explotación laboral en Centroamérica: Síntesis Regional. Tomado el 09 de Enero de 2017, de http://www.crmsv.org/documentos/OIM-Trata%20de%20Personas%20con%20Fines%20de%20Explotaci%F3n%20Laboral%20en%20CA.pdf

Vergara, B. (2016). ¿Esclavitud en América Latina? Cómo en 2016 la explotación infantil sigue vigente. Tomado el 05 de Enero de 2017, de http://www.emol.com/noticias/Internacional/2016/10/04/824707/Esclavitud-en-America-Latina-Como-en-2016-la-explotacion-infantil-sigue-vigente.html

Walk Free. (2016). What is modern slavery? Tomado el 09 de Enero de 2017, de https://www.walkfree.org/modern-slavery-facts/

¿CÓMO SE ABORDA LA VIOLENCIA EN CENTROAMÉRICA?

Por
Diego Acuña, Asistente Técnico FUNPADEM
Hazel Villalobos, Gerente Técnica FUNPADEM

En la última década, la región centroamericana se ha visto involucrada en una constante lucha contra la violencia producto del crimen organizado. Los países del Triangulo Norte han centrado su lucha principalmente contra las pandillas  como la Mara Salvatrucha o el Barrio 18. Esto ha provocado que los decisores de estos países hayan apostado por estrategias, principalmente de “mano dura” —que no son necesariamente efectivas— para combatir los flagelos de la violencia.

En tal sentido, los tres países han realizado una serie de esfuerzos para disminuir las altas cifras de violencia en sus países, no obstante el alcance de los resultados han sido muy modestos. Reflejo de ello son las altas tasas de homicidios por cada cien mil habitantes en El Salvador (2016: 81,7), Honduras (2016: 58,8) y Guatemala, (2016: 27,3) que superan grandemente los 10 homicidios por cada cien mil habitantes, cifra a partir de la que la Organización Mundial de la Salud considera  la violencia como epidemia (Estepa; 2016).

A pesar de que en El Salvador se logró disminuir la cifra de homicidios entre el 2015 y el 2016,  de 6.656 a 5.278 (1.378 homicidios menos) pasando de una tasa de homicidios de 102,4 a 81,7 (Reuters, 02 de Enero 2017), su abordaje sigue siendo aún cuestionable. La apuesta del gobierno salvadoreño fue combatir a las pandillas de forma coactiva incorporando al ejército en su lucha contra las pandillas, impulsando la remilitarización de la seguridad ciudadana. En torno a este tema se discute también que el descenso puede atribuirse al cese al fuego externado por la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 en marzo del año anterior (BBC; 2016). Ya que en ocasiones anteriores las treguas entre las pandillas en este país han provocado un considerable descenso en los homicidios, como lo fue en el caso del 2012, donde la cantidad de homicidios se redujo a la mitad.

Por otra parte, la reciente iniciativa por parte de Honduras, Guatemala y El Salvador de crear la “Fuerza de Tarea Trinacional”, una alianza militar-policial trinacional  para combatir de manera conjunta el crimen organizado y detener las pandillas, prueba una vez más que estos países aprueban y promueven la remilitarización de la seguridad ciudadana , que va contra el espíritu de los Acuerdos de Paz (pactados hace casi tres décadas atrás). Los países han primado el fortalecimiento de los ejércitos y les han dado un rol protagónico en la lucha contra las pandillas en sus países, esto a pesar de lo pactado[1] en el proceso de paz  a finales de la década de los ochentas.

A pesar de que la lucha contra el crimen organizado trasnacional requiere de iniciativas que aborden la problemática como un fenómeno trasnacional que sobrepasa las fronteras de los países, las últimas decisiones de estos países apuntan solamente a estrategias coactivas a través del ejército para combatir la violencia. Por ello, la lucha contra el crimen organizado trasnacional debe ser integral tomando en consideración el diseño y ejecución de políticas públicas sociales eficientes destinadas a promover la educación y el empleo formal, el fortalecimiento de las policías nacionales civiles y un recio involucramiento de los gobiernos locales en las comunidades.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Estepa, H. (2016). La fuerza militar conjunta con la que Centroamérica quiere acabar con las ‘maras’. El Confidencial. Recuperado de: http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-12-28/alianza-militar-centroamerica-lucha-maras_1305966/

BBC Mundo. (2016). ¿Qué hay detrás de la dramática reducción en el número de asesinatos en El Salvador en el ultimo mes? Recuperado de:  http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160504_el_salvador_asesinatos_baja_cifra_abril_maras_ps

El Heraldo (12 de Diciembre 2016) Reducción de 1.31 puntos en a tasa de homicidios de 2016 proyectan autoridades. Recuperado de:

http://www.elheraldo.hn/pais/1025688-466/honduras-reducci%C3%B3n-de-131-puntos-en-la-tasa-de-homicidios-de-2016

Reuters (02 de Enero 2017) El Salvador reduce 20,7 pct homicidios en 2016 por efectividad de medidas de seguridad. Recuperado de: http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKBN14M12U

Terra (01 Enero 2017) Guatemala cerro 2016 con 258 homicidios menos que 2015. Recuperado de https://noticias.terra.com/mundo/latinoamerica/guatemala-cerro-2016-con-258-homicidios-menos-que-2015,fd3dfb71203c3e8932f23c88252f9011q0w9gype.html

[1]  “Acta de Contadora para la Paz y la Cooperación en Centroamérica” (1986) suscrita por todos los países centroamericanos, señala, entre varias cosas, que para lograr la paz en la región es necesario adoptar medidas nacionales en materia de seguridad y desarme, indica además que la superioridad militar como objetivo político de los Estados constituye no solo una amenaza a la seguridad nacional sino también un factor desestabilizador en la región.

 

¿LE HEMOS FALLADO A LA DEMOCRACIA O ELLA A NOSOTROS?

Diego Acuña Picado
Pasante de Funpadem
Estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

La democracia es la forma óptima de gobierno  que permite el empoderamiento y el involucramiento de la población en asuntos políticos. Recientemente, varios resultados inesperados en algunos procesos democráticos han mermado la credibilidad de esta forma de gobierno, como: La salida de Gran Bretaña de Europa, el gane de la presidencia de Estados Unidos por Donald Trump, y la victoria del no en el plebiscito de los Acuerdos de Paz  en Colombia. Los detractores de la democracia señalan que este sistema inclusivo de participación ha fracasado en tomar buenas decisiones, llegando a una especie de “fatiga democrática”.

Sin embargo, ¿qué es realmente la democracia? Etimológicamente, democracia quiere decir poder (kratos) del pueblo (demos). Un proceso de escogencia e involucramiento político en el que la población pueda ser partícipe activo y actor principal en los procesos políticos que le atañen. Históricamente, cuando se desea ubicarlo en un momento determinado surge en el siglo V a.C en Grecia (a pesar de haber sido encontrado en varias regiones del mundo antes) (Dahl, s.f, p.13). En la praxis, el demos (población) que ejercía el sistema ateniense oscilaba entre el 10 y 15% de su población. El centro de gobierno, la Asamblea (Ecclesia) se reunía una vez por semana, lo que se traduce en más de 40 veces por año. A pesar de que los poderes de esta fueran amplios, no eran ilimitados. Los asuntos que en esta se trataban eran fijados por el Consejo de los Quinientos ( Dahl, s.f, p.13).

Dicho lo anterior, los casos de la salida Brexit, el gane de Trump, y el rechazo a los Acuerdos de Paz en Colombia determinan ineludiblemente un factor común contrario a la concepción ateniense de democracia: la indiferencia. Indiferencia, porque la democracia parece ser ahora un proceso aislado en el que se vota únicamente en una cierta fecha, cada cierta cantidad de tiempo y de forma predeterminada por el gobierno. Las altas tasas de abstencionismo, y mayorías muy específicas de la población, como la población adulta-conservadora que optó por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, o la “mayoría silenciosa” afín a Donald Trump (o a sus despóticos ideales) han marcado las pautas de los últimos procesos democráticos ¿Qué ha fallado entonces? ¿La democracia, o las personas que la ejercemos?

La solución a las dichas “anomalías democráticas” yace precisamente en su principal falencia. Que muchos sean indistintos a los procesos democráticos, deja la toma de decisiones en las manos de pocos.      Un ejercicio activo de información y conocimiento de la población, estará en función de la calidad de sus decisiones. En una sociedad aún conservadora, se vuelve de especial relevancia que los procesos que se lleven a cabo sean desenvueltos en un amplio marco de conocimiento. Y así también, eludir a líderes populistas, autoritarios, o con un intrínseco y arraigado complejo mesiánico (ver “El Cáncer del Populismo en América Latina” en: https://pensandodesdecentroamerica.wordpress.com/2016/11/16/el-cancer-del-populismo-en-america-latina/)

Ahora más que nunca debemos mantenernos firmes en torno a un ideal democrático abierto, libre, inclusivo y participativo que deseamos—y debemos— alcanzar, porque el ser humano no puede ser perfecto, pero sí perfectible como Kant estableció, y por ende lo puede ser también el proceso de escogencia y representación política que utilice.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dahl, R. S.f. La democracia. Recuperado de: http://sociologiapolitica.sociales.uba.ar/files/2013/09/Dahl-POstdata.pdf

El lado oscuro de ser mujer indígena en Guatemala

Por  Pamela Salazar Ramírez
Asistente Administrativa FUNPADEM
Estudiante de Relaciones Internacionales, UIA.

Guatemala es el segundo país en el mundo con mayor porcentaje de población indígena, sólo por detrás se encuentra Bolivia (El País, 25 de Noviembre de 2016). La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (2014), muestra que el 79% de los indígenas y el 76% de la población rural son pobres; donde las mujeres indígenas son las más afectadas por el rechazo, las diferencias económicas (salariales) y la discriminación racial.

Las tasas de analfabetismo que enfrentan los adultos mayores indígenas llegan hasta un 40%. Su nivel educativo es muy bajo, con sólo cuatro años cursados en promedio, las mujeres indígenas generalmente completan menos de dos años de estudios completos. Para aquellos que logran permanecer en la escuela, la calidad educativa a la que tienen acceso es pésima; los maestros carecen de la preparación adecuada, además de que los recursos que necesitan para estimular su aprendizaje, como libros de texto y tecnología es escasa (Cooperación para la educación, 2016).

De acuerdo al Informe Violencia contra las mujeres indígenas en Guatemala, realizado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en el año 2007, la mayoría de mujeres indígenas no logran culminar el nivel primario, principalmente por las condiciones de pobreza en que viven y la falta de cobertura educativa que tienen en el país.

El Informe también expresa que los bajos niveles educativos que presentan, impiden que las mujeres indígenas de Guatemala tomen conciencia de sus derechos humanos y puedan obtener mejores oportunidades de empleo. Al mismo tiempo esto limita su capacidad para negociar con los empleadores y aumenta su vulnerabilidad a la violencia tanto en la ámbito público y privado.

Igualmente, una de las causas de la violencia contra la mujer indígena es el analfabetismo, ya que se encuentran marginadas y de esta manera no pueden exigir sus derechos, sufriendo de la indiferencia de las políticas del Estado guatemalteco (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, 2007).

Cuatro pueblos con identidad y cultura propia conforman este país centroamericano: mayas, garífunas, xincas y ladinos. Aunque el país todavía no ha sabido canalizar la inminente presencia de este sector de la población, el resultado es la desigualdad y la pobreza. De esta manera, los ladinos y los indígenas han presentado tensiones históricas aún no resueltas en un país cuya población posee el 41% de personas de alguna etnia; y casi un cuarto de su población son mujeres indígenas.

El estatus de superioridad de los “blancos” (como los denominan los indígenas), y las enormes dificultades que afronta el pueblo maya se unen a la condición de supremacía del hombre y la circunstancia de inferioridad de la mujer indígena por su doble condición de vulnerabilidad: ser mujer e indígena. En Guatemala, las mujeres indígenas no sólo se ven afectadas por los índices más bajos de bienestar económico y social, sino que además no tienen otra alternativa que lidiar con una sociedad machista.

En las áreas rurales, con un porcentaje mayor que el de la ciudad, las guatemaltecas indígenas deben seguir y/o cumplir una serie de reglas que son impuestas moralmente por la sociedad. Algunas de ellas son el no poder asistir a la escuela, no poder trabajar o bien, no poder participar de reuniones o grupos para la toma de decisiones. Esto le sucedió a Nicolasa Julajuj de la etnia kaqchikel, quién relata que una de sus hijas sufre un tipo disfunción al hablar y cuando viajó a la Ciudad de Guatemala en busca de tratamiento para su hija, el médico la recibió pero al verificar su procedencia indígena, el traje típico que portaba y su escaso español, la aisló completamente, además que le negó el tratamiento y las medicinas (El País, 25 de Noviembre de 2016).

Sus hermosos trajes típicos, señal de su identidad maya, y el gran analfabetismo que sufren por la misma opresión machista, son los dos principales factores por lo que estas mujeres indígenas son víctimas del racismo y la marginación. Testimonios como el de esta indígena, y muchos otros, ponen en evidencia las injusticias y los abusos que miles de ellas enfrentan para salir de la pobreza extrema y para velar por el reconocimiento y protección de sus derechos. Sin embargo, a pesar de las dificultades por su condición de género, afirman sentirse orgullosas de ser lo que son: mujeres y a la vez indígenas (El País, 25 de Noviembre de 2016).

Guatemala, y el resto de Centroamérica, deben de fortalecer la lucha contra la discriminación y la marginación que viven día con día este sector en sus propios territorios. Es alarmante ver como para muchos centroamericanos, estas personas son “indios” que solo merecen estar en sus tierras sin las mismas oportunidades que los demás. Muy por lo contrario, son estas personas quienes realmente merecen que se les brinden esas oportunidades de desarrollo y de mejoramiento de su calidad de vida, son seres humanos igual que todos y con las mismas capacidades para sobresalir en Centroamérica y en el resto del mundo si así se lo proponen.

Referencias Bibliográficas

Centro de Noticias ONU. (2011). Guatemala: Mujeres indígenas padecen triple discriminación, afirma ONU. Tomado el 29 de Noviembre de 2016, de http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=21619#.WDxfOKLhDzI

CEPAL. (2014). Los pueblos indígenas en América Latina: Avances en el último decenio y pendientes para la garantía de sus derechos. Tomado el 06 de Diciembre de 2016, de http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37222/S1420521_es.pdf;jsessionid=0E6D82A7037121775E9A2D4585D6B55F?sequence=1

Cooperación para la Educación. (2016). La pobreza y la educación. Tomado el 06 de Diciembre de 2016, de http://www.coeduc.org/es/guatemala/pobreza.html

Haro, J. (2016). Periódico El País. Mujer e indígena: segregación segura. Tomado el 28 de Noviembre de 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/11/24/planeta_futuro/1479982631_515774.html

Instituto Nacional de Estadística. (2016). Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. Tomado el 06 de Diciembre de 2016, de https://www.ine.gob.gt/index.php/encuestas-de-hogares-y-personas/condiciones-de-vida

Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. (2007). Violencia contra las mujeres indígenas en Guatemala, páginas 59-60. Tomado el 06 de Diciembre de 2016, de http://www.ohchr.org.gt/documentos/publicaciones/Estudio%20sobre%20violencia%20dom%C3%A9stica%20hacia%20mujeres%20ind%C3%ADgenas.pdf

 

 

EL FENÓMENO MUNDIAL QUE AMENAZA A LAS MUJERES EN AMÉRICA LATINA

Raquel Céspedes Ortiz
Pasante FUNPADEM
Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

En América Latina y el Caribe existe una importante brecha entre la violencia de género y las respuestas estatales. Según el informe sobre “La regulación del delito de en América Latina y el Caribe” de las Naciones Unidas, el 50% de los femicidios se concentran en 25 Estados a nivel mundial, de los cuales 14 países pertenecen a la región latinoamericana (Garita, A. s.f.; 14).

Cabe aclarar que los términos femicidio y/o feminicidio se han venido usando en el ámbito internacional indistintamente del debate político-jurídico conceptual al respecto (Garita, A. S.f.; 16). Incluso en la región latinoamericana se suma el concepto de homicidio agravado dependiendo de la legislación de cada país. Sin embargo, lo que interesa resaltar es el preocupante aumento que registra la región en casos de ¨homicidio o asesinato de la mujer por el simple hecho de ser mujer¨, sin importar la tipificación penal que utilice cada Gobierno.

De acuerdo a los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe expuestos en la XIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe del 2015, dentro de los países con mayor presencia de asesinatos a mujeres por razones de género se encuentran: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana. Las tasas más altas a nivel regional corresponden a El Salvador y República Dominicana. Mientras que Argentina y Guatemala se ubican en segundo y tercer lugar, con más de 200 femicidios cada uno en el 2014. En promedio, al menos 12 mujeres son asesinadas diariamente en Latinoamérica (2016; 1).

Lo más grave es que una mayoría de los casos quedan en la impunidad, según el reporte sobre “Prevenir los Conflictos, Transformar la Justicia, Garantizar la Paz” de las Naciones Unidas (2015; 7).

Asimismo, In Sight Crime de la Oficina de las Naciones Unidas para Droga y el Delito (ONUDD) señala que los femicidios ocasionados en el ámbito de las relaciones de pareja constituyen la forma más dramática de violencia contra la mujer. Así como el crimen organizado transnacional asociado a pandillas, trata de blancas y acciones del narcotráfico. También denuncia la impunidad generalizada en los casos de trata de personas, el temor a denunciar los crímenes y la gran rentabilidad del mercado hasta de US $320 millones al año solo en la región de América Latina (2016; 1). Lamentablemente esto hace que la victimización femenina sea una realidad sin resolver.

Aunque 20 países de América Latina y el Caribe cuentan actualmente con leyes que castigan la violencia contra las mujeres, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG), indica que solo 8 países del continente asignan recursos específicos en el presupuesto nacional y cuentan con herramientas jurídicas idóneas para combatir la violencia de género. Además, escasean las estadísticas oficiales (invisibilización del fenómeno) y los sistemas judiciales suelen ser lentos.

Alcanzar la autonomía de las mujeres es imprescindible para enfrentar este fenómeno mundial. Esta es definida por las Naciones Unidas como “el grado de libertad que una mujer tiene para poder actuar de acuerdo con su elección y no con la de otros. En ese sentido, existe una estrecha relación entre la adquisición de autonomía de las mujeres y los espacios de poder que puedan instituir, tanto individual como colectivamente” (2005; 114). Si esto se logra entonces las féminas pueden lograr decidir sobre su propia vida, el derecho a una vida sin violencia, sobre su salud sexual y reproductiva, generar recursos y disponer de ellos con libertad, y participar en las instancias de toma de decisiones (OIG, 2014; 12).

Urgen acciones direccionadas a fortalecer los mecanismos de denuncia, servicios de apoyo a las víctimas así como mejorar el registro de datos en la región. Además la incorporación en el sistema educativo de herramientas para la prevención de este y otro tipos de violencia. En la educación está la clave de la prevención.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2016). Feminicidio. 23 de noviembre de 2016. En: http://www.cepal.org/es/infografias/feminicidio.

Insightcrime. (2016). ¿Por qué Latinoamérica tiene las tasas de feminicidios más elevadas del mundo? 23 de noviembre de 2016. En: http://es.insightcrime.org/analisis/por-que-latinoamerica-tiene-tasas-feminicidios-elevadas-mundo.

Naciones Unidas. (2015). Prevenir los conflictos, transformar la justicia y garantizar la paz. Estudio mundial sobre la aplicación de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En: http://wps.unwomen.org/en.

Naciones Unidas. (2005). Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe. Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas, Nº de venta: S.05.II.G.107.

Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. (2014). Informe anual 2013-2014. ”El enfrentamiento de la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe” Santiago de Chile.

Garita, Ana I. (s.f.). La regulación del delito de en América Latina y el Caribe. Secretariado de la Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres Ciudad de Panamá, Panamá. En: http://www.un.org/es/women/endviolence/pdf/reg_del_femicicidio.pdf.

La migración centroamericana frente a una potencia xenófoba

Por Sarah Castrillo
Coordinadora Programa de Justicia y Cumplimiento
FUNPADEM

Desde la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, el tema de la migración ha sido puesto sobre la mesa y pareciera que se mantendrá ahí al menos hasta el 2021. Centroamérica deberá comprender bien las repercusiones que esto implica, de ahí que ya se han generado en las últimas semanas una serie de encuentros entre los cancilleres de México, Guatemala, El Salvador y Honduras para fortalecer las relaciones con EEUU en materia de migración.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en los Estados Unidos hay aproximadamente 40,4 millones de migrantes, lo que representa al 13% del total de la población, de los cuales 3,998,280[1] son migrantes centroamericanos. La organización afirma que Estados Unidos es el destino número uno de migrantes en el planeta.

Cuadro 1: Crecimiento de la migración hacia Estados Unidos entre el año 2000 y el 2010.

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Fuente: U.S Census Bureau (2010)

Recientemente la OIM ha publicado el Informe sobre las migraciones en el mundo (2015) “Los migrantes y las ciudades: nuevas colaboraciones para gestionar la movilidad”, donde se énfatiza en la vulnerabilidad de los migrantes en el mundo. Esto ya que a pesar de que las ciudades receptoras ofrecen servicios y oportunidades para incrementar su calidad de vida, ellos se exponen a una realidad con distintos tintes de xenofobia y oportunismo que se traduce en condiciones de exclusión y vulnerabilidad.

Estas condiciones pueden representar obstáculos como barreras culturales, jurídicas y sociales, como por ejemplo trabajos mal remunerados o explotación laboral.  Asimismo, pueden ser victima de crímenes debido a que su condición no siempre regular facilita dinámicas relacionadas con la trata de personas y el narcotráfico.

En Centroamérica según el informe de la OIM existen 3 rutas que se utilizan para llegar a Estados Unidos.

Imagen 1: Rutas de migración en Centroamérica  hacia Estados Unidos.

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Dependiendo de las condiciones de salud y monetarias de los migrantes, pueden llegar a su destino o quedar desamparados en algún punto del camino, o inclusio morir victima de un transportista ilegal a lo largo de la ruta.

Sin embargo, existen buenas prácticas identificadas por el informe que lejos de seguir el discurso xenófobo de Trump pueden ayudar a la comunidad estadounidense a integrar adecuadamente la población migrante del país.  Una de ellas es el Programa cantonal de integración en Vaud, Suiza: Retos y objetivos de la política pública, que es el tercer contingente a nivel mundial de redes de extranjeros y se encuentra ubicado en Suiza (OIM, 2015). Este cantón ha establecido una política pública en materia de integración y promueve el trabajo en conjunto con organizaciones de migrantes en el país.

Otra buena práctica interesante sucede en Stuttgart, Alemania donde se promueven programas de permanencia y adaptación para las personas migrantes, en los cuales se les integra a la comunidad como empleados de la ciudad.

Incluso se evidencian esfuerzos en pro de la integración de los migrantes en distintos lugares de los Estados Unidos como los son Texas, Nueva York y San Francisco. En esta última ciudad se han evidenciado comportamientos que distan mucho del discurso del partido Republicano ya que, según el informe, en esta ciudad no se investiga la situación en materia de inmigración de las personas, lo que representa un aporte muy significativo per se en materia de la actitud de la comunidad hacia el tema. Asimismo el informe resalta que los ciudadanos incluso aplican políticas santuario tanto formal como de facto. No es coincidencia que el Estado de Illinois lo ganara Hillary Clinton.

Los gobiernos deben impulsar estas políticas públicas desde su cúpula hasta calar en la visión de mundo de cada uno de los ciudadanos. El cambio social es posible siempre y cuando el país se embarque en una dirección clara y exista un capitán comprometido con la tarea. Finalmente está claro para la región centroamericana que lo que le preocupa a los gobernantes no es qué tan comprometido esté Trump, sino es más bien la dirección hacia donde lleva el barco.

[1] U.S Census Bureau (2010)